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Adictas al amor

El amor es sin duda alguna el sentimiento más fuerte que puede llegar a sentir un ser por otro. Entre las sonrisas, el compromiso, el tiempo compartido, el crecimiento, las experiencias y la pasión, el amor de pareja brinda un sinnúmero de sensaciones increíbles que llenan la vida de quien las siente. Pero, ¿qué sucede cuando el amor se convierte en una adicción? Las consecuencias pueden pasar de desastrosas a fatales.

Aunque la palabra adicción suene un poco fuerte y esté generalmente asociada al consumo excesivo de drogas o alcohol, estudios como los adelantados por la antropóloga Helen Fisher demuestran que los circuitos cerebrales perciben al amor como un premio, de la misma manera que sucede con el chocolate, el dinero o las drogas. Tras estudiar el cerebro humano por 35 años, Fisher destaca que una persona cuyo amor no es correspondido actúa de manera muy similar a una adicta a cualquier otro tipo de sustancia. “No puede dejar de pensar en esta persona. Desea a esta persona. Se tira en una cama a llorar y hace un montón de cosas que normalmente no haría: toma mucho, maneja rápido… Hace todo tipo de cosas inapropiadas cuando ha sido rechazado por quien ama”.

Según Robin Norwood, autora de Las mujeres que aman demasiado, el patrón de adicción al amor tiene sus raíces en la infancia, donde las mujeres crecieron en hogares carentes de padre, con problemas de adicción a las sustancias, en medio de matrimonios conflictivos y violentos o en hogares donde no aprendieron patrones sanos de relaciones. Estas son algunas de las características de adicción a las relaciones:

-Tendencia a escoger personas que sufren de adicciones (a las drogas, alcohol, el sexo, entre otras) y que por ende no están en la capacidad de amar.

-Aferrarse a una persona que no nos ama y soportar sus desplantes y malos tratos con tal de recibir cualquier “migaja de amor”.

-Comportamiento obsesivo que incluye los celos enfermizos, la necesidad de estar en todo momento con la pareja o de saber qué está haciendo, paranoia y necesidad de control.

-Miedo intenso a la soledad y más allá incapacidad de concebir la vida sin “el amor de mi vida” en ella.  -Dependencia de la opinión de nuestra pareja sobre nuestro aspecto físico, trabajo, manera de vestir, comer, cocinar, etc.

-Incapacidad de mantener una relación sana, independiente y armónica.

-Episodios de tristeza, cólera e incapacidad que afectan de manera negativa la relación.

La adicción a las relaciones puede llegar a tener graves consecuencias físicas para quien lo sufre e incluso el rechazo por la vida propia. Recuerda que las relaciones deben hacerte sentir llena, placentera y feliz y complementarte pero nunca hacerte daño o causarte malestar. Actualmente existen muchos terapeutas y grupos de adictos al sexo y las relaciones (SLAA) que apoyan a las personas que sufren de dicha dependencia.

Foto: Jupiter Images

 
 
 
 
 
 

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