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El “punto G” masculino

Casi todas las mujeres sexualmente activas hemos oído hablar del punto G. Muchas hemos contado con la maravilla de encontrarlo y sabemos qué movimientos hacer (o guiar para que nos hagan) para lograr un orgasmo de esta manera y los hombres interesados en la felicidad sexual de su pareja se pasan la vida tratando de hallar el “punto de la felicidad”. Pues los hombres también tienen su “punto G”.

Más allá de la eyaculación o el orgasmo, algo tan simple como friccionar el “punto G” masculino puede llevar a un hombre a alcanzar un éxtasis muy alto. ¿El problema? Muchos hombres se niegan a la experimentación sexual fuera de los límites tradicionales, sobre todo cuando se trata de su cuerpo.

El “pero” más grande que ponen los hombres cuando de su “punto G” se trata es que su estimulación no es de hombres. Temen que explorar este tipo de placer los lleve a desviar sus inclinaciones sexuales, cosa que no podría estar más lejos de la realidad. Es normal que los hombres sientan algún nivel de aversión frente a la idea de ser estimulados en la zona anal, sin embargo es bueno hablar sobre el hecho de que experimentar con el placer en todas las zonas no determina ni varía la conducta sexual de un individuo.

Al punto

Muchas mujeres nos debatimos entre el deseo de darles a nuestros amantes este tipo de placer, y la aversión de ellos a lo mismo. Lo primordial es que exista una comunicación abierta y honesta con tu pareja y que él entienda que disfrutar de este tipo de placer con su compañera ampliará su disfrute sexual pero no afectará sus inclinaciones sexuales.

Él se apresura demasiado

Puedes tratar el tema poco a poco sin forzar a tu pareja, ni hacerlo sentir incómodo y por supuesto no hagas nada a lo que él no haya accedido, ya que podrías terminar cometiendo un grave error.

Para estimularlo:

1- Lubrica: Tanto hombres como mujeres necesitamos relajar el esfínter anal para favorecer este tipo de penetración. Masajear la zona suavemente no sólo es relajante sino que produce inmenso placer. Antes de cualquier cosa es importante tener a la mano un buen lubricante a base de silicona (aquellos a base de agua no suelen ser tan efectivos en este tipo de juegos sexuales).

2- Masajea: Comienza por masajear la zona externa del ano para dar pie a la penetración. Usando tu dedo anular puedes tocar la pared anterior interna de la zona rectal (considerando que el hombre esté acostado boca arriba), no es necesario una introducción profunda.

3- El “punto G”: Muy cerca de la entrada del recto encontrarás una “almendra” pequeña, que responderá a tu tacto dilatándose. La fricción suave de esta zona hace que el hombre llegue a un orgasmo casi sin mayor esfuerzo.

 
Foto: Goodshoot
 
 
 
 
 

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