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El secreto de las parejas felices (¡Sí existen!)

¿Hombres y mujeres que disfrutan plenamente de su relación y la hacen más fuerte cada día? No es ciencia-ficción sino ciencia-realidad ¡Y aquí tienes la fórmula para disfrutar de una relación feliz!

“El amor/el matrimonio es una lotería”. Quizás creciste escuchando esta expresión, o una muy parecida, que reduce las relaciones amorosas al azar. Lanzar los dados, tirar una moneda. ¿No te parece increíble? Estamos hablando de la relación más significativa de tu vida y se supone que la dejes librada a la casualidad. Por favor: ¡en esas condiciones no comprarías un auto ni invertirías un solo dólar!

Entonces, ¿puedes ver lo realmente tóxica que es esta idea? Pero más allá de que quieras lidiar (o no) con este asunto, llegó el momento de tocar tierra: la realidad es que tú y tu pareja son totalmente responsables del éxito o del fracaso de la relación.

La mejor prueba: las parejas felices. Claro que no abundan. Las cifras son alarmantes: en Estados Unidos, el 51 por ciento de los matrimonios terminan en divorcio. Y muchas historias del 49 por ciento restantes no son muy alentadoras. (¿Has escuchado el chiste sobre por qué la pareja de 95 y 96 años de edad no se divorcia? ¡Porque están esperando a que los hijos se mueran!) O sea, que seguir casados o en una relación tampoco es prueba de felicidad. Sin embargo, sí existen parejas felices, que disfrutan de su relación y la hacen más fuerte cada día.

Estas personas tienen la fórmula; claro que toma trabajo. Recuerda que leer la receta no hornea el pastel. Tú y tu pareja tienen que llenarse las manos de harina, huevo y azúcar, y preparar la masa. Si estás dispuesta a hacerlo, aquí tienes la fórmula. Compártela con él.

Las parejas felices…

Hacen tiempo para compartir. No es fácil, pero recuerda que “el interés tiene pies”. Recluten la ayuda de una nana, pasen menos tiempo navegando en Internet o compartan tareas para liberar horas que pueden pasar juntos. Y ésa es la clave: disfrutar en compañía y armoniosamente.

Se enamoran a diario. Cuando el auto huele a nuevo, ¡qué orgullosos estamos de él y cómo lo cuidamos! Cuando la relación pierde el brillito de la novedad, también se van los gestos galantes, los mismos que nos enamoraron en primer lugar. Celebrar a tu pareja, tener un toque romántico, sorprenderlo con un gesto especial o elogiarlo inesperadamente con un piropo pueden hacer maravillas en tu relación.

Cuidan su apariencia. ¿Crees que si él te hubiera visto con la bata de casa manchada y las piernas sin afeitar se hubiera enamorado de ti? Muchas mujeres —y hombres— se esmeran más en lucir bien para un extraño que para la persona a la que desean conservar enamorada.

Se comunican. Abrumadas por las responsabilidades diarias, algunas parejas sólo hablan de las cuentas, el trabajo, los niños… y se olvidan de sus sueños, intereses y todo lo que compartían al principio de la relación, cuando empezaban a conocerse. Tu pareja, como tú, cambia y evoluciona día a día. Dedícate a conocerla y no tendrás que decir: “Es que crecimos a destiempo y en direcciones opuestas…”.

Pelean limpio. Si peleas para ganar, cambia la táctica, porque ya has descubierto que aun cuando ganas, pierdes. El consejo más importante a la hora de discutir con tu pareja es: muérdete la lengua. Deja que se exprese sin interrupciones. Acto seguido, repítele lo que has creído entender y entonces, con un afán de aclarar, no de ganar, expresa tu punto de vista. El objetivo de una pelea nunca debe ser asignar culpas, sino descubrir de qué manera se creó el conflicto, y cómo evitarlo.

Se dan espacio. Ella tiene una noche para compartir con las amigas o para tomar una clase; él practica sus pasatiempos o sale con los amigos sin sentir que ella resiente el tiempo que se toma para sí.

Se dan afecto dentro y fuera de la cama. No se trata de relacionarse sólo durante el gran evento, sino de hacerse pequeñas caricias y expresar palabras de afecto a lo largo del día. Mírense como no se miran todos los días.

Quizás estés segura de que, a pesar de las buenas intenciones de ambos, poco a poco los dos volverán a sus viejos hábitos. Pero si eso sucede, al menos esta vez les quedará algo claro: que el éxito de las relaciones amorosas NO es una lotería; que existe una fórmula y está en sus manos. La pregunta clave aquí es: ¿Están dispuestos a darlo todo por amor?

-Por Cynthia De Saint

 
Foto: iStockphoto
 
 
 
 
 

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