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Fantasías sexuales

Desde soñar con tener un encuentro pasional secreto con tu actor favorito en un cuarto de hotel, hasta desear que tu esposo se disfrace de súper héroe y hagan de su velada una interpretación erótica de un programa de acción, las fantasías sexuales son algo natural que tenemos todos los seres humanos de manera consciente o inconsciente.

Las fantasías sexuales pueden producirse de forma voluntaria o involuntaria en nuestra mente y aunque no es precisamente el tema de conversación más popular, son bastante comunes. Aunque no haya una edad específica en que comienzan a presentarse las fantasías, estas suelen estar asociadas con el remolino hormonal que trae la pubertad y se presentan de igual manera en las mentes masculinas que en las femeninas.

Sexo auditivo

A pesar de que el padre del psicoanálisis Sigmund Freud las definió como “representaciones no destinadas a ejecutarse”, la verdad es que muchos individuos y parejas han encontrado una tremenda satisfacción en sus vidas sexuales una vez asumen y llevan a cabo sus deseos sexuales más íntimos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en otras tantas oportunidades las fantasías sexuales pierden su magia una vez son transmitidas al terreno real y muchas otras no son llevadas a cabo porque sobrepasan lo aceptado o van en contra de la naturaleza humana.

En el vasto universo mental, las fantasías sexuales tienen toda la cabida y tal como dice el dicho “soñar no cuesta nada”, por lo que desplegar nuestra imaginación en el campo sexual no sólo no es malo, sino todo lo contrario.

¿Puedo llevar a cabo mis fantasías sexuales?

La respuesta es tan amplia como lo pueden ser las posibilidades de dichas fantasías. En principio si tu añorada fantasía solo te involucra a ti, puedes llevarla a cabo sin problemas. Sin embargo, cuando se trata de involucrar a otros (y generalmente las fantasías sexuales caen en esta segunda categoría) tienes la opción de consultar con tu pareja, amigo u otras personas con las que fantaseas sobre su disposición para cumplir tu deseo. Sé cautelosa y respetuosa de a quién le preguntas, cómo le preguntas y lo que planteas. Hay ciertas fantasías que tu sentido común te dirá que es mejor dejarlas para uso exclusivo de la imaginación.

 
Foto: Pixland
 
 
 
 
 

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