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¿El matrimonio acaba con el deseo sexual?

La disminución del deseo sexual es un secreto a gritos entre muchas parejas que tras años de matrimonio o convivencia temen que la falta de sexo en sus relaciones sea igual a una segura separación. Sin embargo, el deseo sexual no es algo que se alimente de amor, sino de erotismo y pasión, por lo que aun habiendo amor (base fundamental para las relaciones de pareja) hace falta reavivar las llamas adormecidas para que el sexo vuelva a ser pasional y satisfactorio.

El matrimonio no es un sinónimo inmediato de falta de vida sexual, se trata más de un proceso gradual que viven las parejas después de un tiempo y se ve influenciado por aspectos como la monotonía, la pereza, el estrés y la falta de imaginación. El error radica en evitar hablar del declive sexual y aun peor hacer algo al respecto. La falta de incentivo y deseo sexual puede pasarle a cualquiera de los dos, y la mayoría de las veces no implica que no exista deseo sexual en lo absoluto, sino que ahora se enfoca en personas (reales o ficticias) fuera de la pareja.

Muchas parejas temen hablar del tema por miedo a que la conversación concluya en que ya no existe el amor en el matrimonio. Como estrategias alternas, por ejemplo, demoran la hora de irse a la cama para evitar que el otro los busque sexualmente. Hay que entender, sin embargo, que la disminución del deseo sexual no está automáticamente relacionada con la falta de amor. Es el erotismo la base del deseo, no el amor.

¿Qué mantiene entonces al erotismo?

1- Novedad: Aunque la pareja lleve ya años juntos y hayan pasado hace tiempo la etapa del descubrimiento, redescubrirse como seres individuales, desarrollar gustos comunes, volver a salir en citas, cambiar los escenarios, variar la forma de comunicación, ropa y hasta aspecto físico (color del pelo, por ejemplo) pueden presentar nuevas etapas de descubrimientos. No se trata de volver al inicio de la relación, eso ya pasó, se trata de dedicarse a descubrir nuevas facetas de la pareja, que, como todo lo demás en la vida, varía y se transforma continuamente.

2- Prohibido: Pocas cosas son tan excitantes como el sentimiento de estar disfrutando de algo clandestino. En esto también juega un papel importante la capacidad de adaptarse a las circunstancias variables. Cosas tan “simples” como hacer el amor en la cama de tus suegros puede despertar la pasión y el sentimiento de aventura.

3- Variedad: Hagamos una analogía con la comida, puede ser que a ti te encante la pasta a la marinara, pero seguramente terminarás perdiéndole el gusto si es lo que comes todas las noches por un año. Eso no significa que no pueda volver a gustarte, el truco es hacerle ciertas variaciones. Lo mismo pasa con tu vida sexual. Si se ha reducido a hacer el amor todas las noches a la misma hora y en la misma posición, no es de sorprenderse que le estés perdiendo el gusto. Ensaya escapadas a un hotel, ver juntos una película erótica, probar una nueva posición, abrir tu imaginación para permitir que entren otras alternativas sexuales a tu vida.

4- Fantasías: Todos tenemos deseos y fantasías. El erotismo se alimenta en gran parte de ellas, así que aprovéchalas y utilízalas como herramienta para acceder a los deseos más profundos de ambos y ensaya nuevas alternativas que reaviven la llama de la pasión en tu relación.

 
Foto: iStockphoto
 
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