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Sexo: mitos y verdades

El sexo es un universo de placeres, e implica también un sinnúmero de concepciones alteradas del mismo. Desde cuándo hasta el cuánto pasando por la importancia del tamaño, es hora de que hablemos de las realidades y mitos alrededor del tema del sexo.

Los hombres siempre tienen ganas de sexo y las mujeres no:

Aunque en muchas ocasiones los hombres nos despierten en la madrugada con claras intenciones de hacer el amor y nosotras no respondamos en el acto, no quiere decir que a ellos les guste más el sexo que a nosotras. Elementos como los niños, el estrés, la casa, el trabajo, el cansancio y hasta nuestros cambios hormonales pueden afectar nuestra disposición para el sexo. Sin embargo, ellos no están exentos de este tipo de cambios, sólo trata de tener sexo con tu pareja después de un día muy estresante en la oficina a ver qué tal responde.

A nosotras no nos gusta la pornografía, los juguetes sexuales ni el sexo fuerte:

La imagen de las telenovelas en las que las mujeres se derriten solamente ante camas llenas de rosas y palabras poéticas es cierta… en una medida. Nosotras también sentimos pasión intensa, deseo y ganas de experimentar cosas. NO existe una regla universal, pero mientras haya comunicación y consenso en la pareja todo se vale.

Sexo oral

El tamaño es lo que importa:

Falso. Hay elementos mucho más importantes a la hora de alcanzar un orgasmo: los besos, la buena comunicación sexual, la estimulación previa, el sexo oral y todos los elementos que se sumen al placer de la pareja le ganan en todo sentido al tamaño.

Un buen amante sabe complacer a cualquiera:

No hay dos hombres ni dos mujeres iguales. En teoría puede que alguien con mayor experiencia sexual sea “mejor en la cama” eso no quiere decir que se sepa todos los trucos de la A a la Z, cada persona es distinta y lo que definimos como “buen sexo” es tan personal como la huella digital.

Ellos se excitan más fácilmente:

Esto es más consecuencia de una percepción machista en la que el hombre juega un papel activo y la mujer uno pasivo. El deseo sexual tiene poco que ver con nuestro género y todo con nuestro universo mental y corporal.

 
Foto: Stockbyte
 
 
 
 
 

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