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Sexo: una cuestión cerebral

¿Qué elementos tomas en cuenta a la hora de hacer el amor con alguien? La manera como te trata, lo romántico que ha sido, lo segura que te sientas con él, el nivel de cariño… Todos estos son elementos que más bien poco tienen que ver con la realidad: el cerebro es quien maneja tus impulsos sexuales. Lo pienses conscientemente o no, todo lo que sucede en la cama comienza primero en tu mente.

Los neurotransmisores, las terminaciones nerviosas y la forma como el cuerpo humano registra emociones y sensaciones dejan claro que desde el punto de vista biológico, el sexo (y el deseo sexual) tienen su partida en el cerebro.

El tamaño del área preóptica del hipotálamo, encargada de regular la conducta sexual, pone fin a la discusión sobre si a los hombres les gusta más el sexo que a las mujeres, ya que en ellos tiene el doble del tamaño.

No todo el contacto sexual tiene un impacto directo en el cerebro. Por ejemplo: aunque los hombres sienten placer intenso cuando se les estimulan los pezones, estos no están conectados cerebralmente con la zona genital, como sí sucede en el caso de las mujeres.

El dolor de cabeza, una de las “excusas” más usadas por las mujeres para abstenerse del sexo, puede tener su raíz verdadera en la disminución de la serotonina, un neurotransmisor que regula el deseo sexual y cuya ausencia produce migrañas.

El efecto mental que produce el sexo es altamente adictivo, según estudios adelantados por la facultad de psiquiatría en la Universidad de Harvard.

Un estudio francés determinó que el cerebro tarda apenas 02 segundos en registrar si una persona en traje de baño es sexualmente deseable.

El atractivo sexual es la primera parte de un extenso estudio que realiza el cerebro sobre la posibilidad de apareamiento y reproducción con dicha persona.

La meditación religiosa registra una actividad similar a la que se da durante el sexo.

 

 
Foto: Stockbyte
 
 
 
 
 

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