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Aloe vera: por qué y cómo debes incluirla en tu rutina de skincare

Sabemos que encontrar el producto perfecto para cuidar tu piel puede ser extenuante; y más allá de marcas y productos químicos, hoy queremos proponerte una alternativa natural y muy fácil de usar: aloe vera.

El aloe vera, o sábila, es ampliamente utilizado no solamente en la industria de la belleza; también se emplea en el sector alimentario y farmacéutico gracias a sus propiedades antioxidantes y terapéuticas.

Y, atenta a esto: el aloe vera contiene vitaminas E y D (healthy skin alert!), además de vitaminas B1, B2, B3 y B6; también contiene calcio, potasio y hierro según informa la Revista Mexicana de Ingeniería Química.

Además, la misma publicación indica que la aplicación tópica de aloe vera estimula la proliferación de colágeno, mientras que la Academia Americana de Dermatología recomienda su uso para tratar quemaduras leves… ¡toda una maravilla para la piel!

Si ya estás que corres al supermercado a comprar tu penca de aloe, ¡espera! Primero toma nota de esta sencilla y práctica manera de aprovechar esta planta: aloe en cubitos de hielo.

¿Cómo hacerlos?

Para obtener todos los beneficios del aloe, debes enfocarte en extraer su mucílago, o pulpa. Y para hacer los cubitos, solamente sigue los siguientes pasos:

  1. Corta la punta y base de tu hoja de aloe (ya que no tienen mucha pulpa), y corta las espinas laterales.
  2. Haz un corte longitudinal para que el mucílago quede expuesto.
  3. Después, con la ayuda de un rallador de queso, extrae la pulpa de las hojas.
  4. Vierte la pulpa en una bandeja de hielos.
  5. Congela y disfruta de tu aloe vera cuando lo necesites

Con este fácil truco puedes conservar por mucho tiempo tu sábila y utilizarla cuando así lo desees. Esto te ayudará a reducir la inflamación de tu rostro, combatir el acné y controlar la grasa.

No olvides que la pulpa puede irritar las pieles más sensibles, así que primero haz una prueba en una pequeña parte de tu rostro para asegúrate que no te cause reacción, y utilízalo por las noches. Además, ten en cuenta que la piel de la penca puede ser tóxica si se consume, así que procura desechar esta parte.

 
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