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Existe la adicción a broncearse

Esta adicción es conocida como tanorexia y según explicó a HuffPost Voces el dermatólogo Glenn Kolansky, “la sufren las personas que se broncean en exceso para lograr una complexión más oscura, porque se perciben a sí mismas como inaceptablemente pálidas”.

¿Por qué broncearse puede convertirse en una adicción?

Según un estudio realizado y publicado en el diario de la Academia de Dermatología en Estados Unidos, “la exposición a los rayos UVA estimula la liberación de sustancias químicas en la sangre que hacen sentir placer”. En este estudio, los científicos de la Universidad Wake Forest (UWF) en Carolina del Norte reconocieron que la exposición al sol provoca que fluyan por la corriente sanguínea endorfinas placenteras similares a las que se liberan después de hacer ejercicios e incluso durante el sexo. Es decir, además de sentirse mejores físicamente, están más contentos y satisfechos consigo mismos.

Quizás un buen ejemplo de esta condición podría ser la ahora famosa Tanning Mom (Mamá bronceadora), Patricia Krentcil, quien adquirió gran notoriedad porque supuestamente bronceó a su hija de cinco años en una cama de rayos ultravioleta. Además, ella mostraba un intenso bronceado el cual no reconocía fuera exagerado.

Lamentablemente, con la tanorexia sucede lo mismo que con cualquier otra adicción: desprenderse de ese bienestar y de la sustancia que lo provoca tiene repercusiones en el organismo. “Los adictos al bronceado pueden experimentar una sensación similar a la que provoca la abstención de opioides, como náusea y nerviosismo”, explicaron los científicos de la UWF.

¿Cuáles son los síntomas de la tanorexia?

Aunque las características del síndrome no han sido oficialmente descritas por la comunidad médica, los síntomas más comunes son:

 1. Intensa ansiedad si se pierde una sesión.

 2. Competencia con gente cercana por obtener la piel más morena.

 3. Frustración crónica con relación al color de su piel. La persona está convencida de que su dermis luce más pálida de lo que en verdad es.

 4. Un bronceado que ya sobrepasa lo normal, muestra líneas de expresión muy marcadas; es decir, que hay envejecimiento prematuro; la piel se ve deshidratada y necesita mayor cantidad de tratamientos y cremas; hay textura rugosa.

Según el mismo estudio de la Academia de Dermatología de Estados Unidos, esta adicción es física y psicológica.

El aumento en las incidencias en el cáncer de piel podría estar relacionado con esta adicción física y psicológica. Por el lado psicológico se explica que para quienes padecen de tanorexia, estar bronceados todo el año los o las hace sentirse vitales, jóvenes y atractivos, y lo consideran como una herramienta estética.

Con esta conducta lo que buscan es llenarse de energía, belleza y juventud, aunque ésta tenga un costo altísimo, poniendo en juego hasta la vida, dependiendo del grado de adicción y dependencia.

Así que si crees pertenecer a este grupo o tienes a alguien conocido que podría serlo, lo mejor es recomendarle visitar primeramente a un dermatólogo para examinar que la piel no ha sufrido daños severos visibles y luego buscar ayuda para superar esta adicción que llevada al extremo hace que se pierda por completo lo que originalmente se buscaba: verse bien.

 

 

 

 

 
Foto: iStockphoto
 
 
 
 
 

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