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Juegos Olímpicos de Londres 2012: La garra de Marlen Esparza

A horas del evento deportivo más importante del mundo, las miradas se centran en Marlen Esparza, la mexicanoamericana que en mayo de este año se convirtió en la primera boxeadora de EE.UU. en clasificarse para las Olimpiadas. Fue un momento que se imaginó una y otra vez. “Pensé que a la hora de ganar las eliminatorias sería la persona más feliz del mundo”, le dijo a la revista Vogue, en su edición de julio. “Estaba feliz pero no fue como lo había pensado. Ya lo había imaginado en mi cabeza tantas veces. Fue una realidad antes de que haya pasado”.

Esa manera de visualizar sus objetivos la acompaña desde niña. Originaria de Pasadena, Texas, Marlen empezó a boxear desde la tierna edad de 11 años. Su amor por el deporte lo heredó de su padre, David Esparza, un fanático del boxeo. Su entrenador Rudy Silva, quien al comienzo rehusó entrenarla, cambió de opinión al notar el interés inagotable y la manera incansable en la que la joven Marlen se movía, su resistencia e intensidad. Estaba claro que tenía algo especial. “Viene de algún lugar de adentro”, ha dicho Silva de la garra de Esparza.

Siendo la mujer más joven en competir en el USA Boxing National Championship, Marlen tenía tan sólo 16 años cuando ganó el campeonato. Ese mismo año, ganó la medalla de bronce en el Campeonato Mundial. Desde entonces ha sido campeona nacional cada año. Hoy Marlen tiene un récord amateur de 69-2 lo que le da un 97% de probabilidades de ganar. “Sabía que iba a abrirles las puertas del boxeo a las mujeres de tremenda manera”, dice Silva.

Sus éxitos en el cuadrilátero le han traído otros reconocimientos como el formar parte del grupo de atletas que aparecen en un video (en inglés) de Nike que celebra los 40 años de la legislación Title IX (que les permitió a las mujeres alcanzar sus sueños a través del deporte), así como convertirse en la primera atleta olímpica hispana en ser rostro oficial de Cover Girl. A pesar de practicar un deporte dominado por los hombres, Marlen no pierde su lado femenino ni la ilusión de algún día casarse de blanco. “Es vergonzoso, pero una de las razones por las que me gustaría quizás ser un poquito famosa es para poder usar un vestido de Vera Wang cuando me case”, cuenta la boxeadora, que empieza a competir la segunda semana de los Juegos. “Simple, antiguo, romántico con algún tipo de encaje. Lo he pensado 100 veces”.

Así como se ha imaginado, con la confianza y fe de los campeones, el momento de subirse al podio de los ganadores en estas olimpiadas. “Cuando era tan sólo una niña, me iba a dormir soñando con esto, rezando… en realidad sabiendo que algún día estaría aquí”, le dijo, desde Londres, al Houston Chronicle. “Sabía que algún día sería una atleta olímpica”.

 
 
 
 
 
 

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