imagen anuncio
 
951
0

¿Firmarías un acuerdo prenupcial? Es 1987. Eres una inmigrante sueca en Montreal, Canadá, donde por el día te vistes para trabajar de cosmetóloga y por la noche de bartender. En una de esas noches conoces a un joven de 23 años logo icon for google plus

              
logo icon fbshare
 
image for ¿Firmarías un acuerdo prenupcial?

¿Firmarías un acuerdo prenupcial?

Es 1987. Eres una inmigrante sueca en Montreal, Canadá, donde por el día te vistes para trabajar de cosmetóloga y por la noche de bartender. En una de esas noches conoces a un joven de 23 años que se encuentra por trabajo en la ciudad. ¿Su profesión? Deportista profesional con un salario anual cercano a los $125,000 mil dólares – unos $247,000 de hoy-.

Te enamoras. Un año después decides casarte. ¿Lugar? Las Vegas, Nevada. Sabiendo que te vas a casar con un hombre relativamente exitoso en su profesión decides dejar de trabajar. De camino a la boda, tu futuro esposo saca unos papeles pidiéndote que firmes un acuerdo prenupcial.

¿Firmarías el acuerdo?

Acuerdo prenupcial: ¿Qué es?

Antes que contestes, asegúrate de saber qué estás firmando.

El ‘prenup’ [en inglés] es un acuerdo por escrito y notariado que se hace antes de consumar un matrimonio para determinar como se manejarán ambas finanzas durante el matrimonio. En un acuerdo típicamente se lista lo que cada uno posee antes del matrimonio y cuáles serán los derechos de las propiedades de cada uno, adquiridas antes y durante el mismo.

Los acuerdos prenupciales son más viejos que el frío. Desde hace más de 2,000 años, los matrimonios judíos son precedidos por acuerdos prenupciales llamados “Ketubah.” Reyes, reinas, monarcas usaron acuerdos prenupciales para proteger sus activos o formar alianzas.

Pero no todo era color de rosa para la mujer.  Si eras mujer antes de 1848, tenías propiedades y si te casabas, todo pasaba a tu esposo. Pero si te separabas o morías, perdías todo. No fue hasta el Married Women’s Property Act of 1848 donde la mujer no perdería lo que le pertenecía antes, durante el matrimonio y después del mismo.

Bueno. ¿Firmarías el acuerdo prenupcial donde cedes los derechos de beneficiarte de lo que él produzca durante el matrimonio? Digamos que durante el preparativo de la boda alguien allegado a ti te dice que tu futuro esposo estará firmando un acuerdo millonario debido al talento que tiene. ¿Firmarías el acuerdo cediéndole tus derechos a lo que él produzca durante el matrimonio?

O cambiemos de zapatos y ahora piensa que tú eres la del dinero. Entonces, ¿no pedirías que se firmara un acuerdo prenupcial para proteger tus propiedades y todo lo que produzcas? ¿Qué pasa con tus propiedades previas al matrimonio si te casas sin acuerdo prenupcial? ¿Tiene él derecho a ellas sin haber movido ni un dedo?

Bueno, así paso con el famoso jugador de béisbol profesional Barry Bond y su primera esposa, Susann Margreth Branco, donde ambos terminaron en la corte y marcando un precedente legal en California y en la nación.

En el caso de ellos, el acuerdo prenupcial fue una solución para él y un dolor de cabeza para ella. Pero en otros casos, el acuerdo puede ser en beneficio para ambos.

No asumamos que los acuerdos prenupciales sólo se hacen porque hay que proteger la riqueza de cada uno. También pueden usarse para proteger a los esposos de la deudas del otro antes del matrimonio; proteger la propiedad o derechos de hijos de matrimonios anteriores; determinar derechos financieros y responsabilidades; establecer derechos para evitar enfrentamientos sobre quién es dueño de qué en caso de divorcio.

Tampoco asumamos que haciendo un acuerdo prenupcial vamos a evitar responsabilidades como restringir la custodia y las visitas de padres con hijos de previos matrimonios, por ejemplo.

En algunos casos los acuerdos prenupciales pueden causar enfrentamientos, desconfianza y emociones negativas si el asunto no se lleva con tacto, pero en general han probado ser beneficiosos para las parejas casadas.

Foto: Creatas

 
 
 
951
0

¿Firmarías un acuerdo prenupcial? Es 1987. Eres una inmigrante sueca en Montreal, Canadá, donde por el día te vistes para trabajar de cosmetóloga y por la noche de bartender. En una de esas noches conoces a un joven de 23 años logo icon for google plus

              
logo icon fbshare
 
 
 

Artículos relacionados

 
 
 

Comentarios