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10 secretos del perfecto asado al horno

Para todas aquellas que no tienen barbacoa en casa y aman cocinar al horno como yo, les comparto algunos secretitos para que este verano dejen a todos con la boca abierta con un asado tan memorable que sus invitados no puedan resistir la tentación de alabarlas, chuparse los dedos y al final, pedirles el secreto.

¡Prepara el horno! Lo primero es precalentar el horno. Si en lugar de un horno convencional tienes uno de convección, tendrás que vigilar bien la carne mientras se asa para que no se reseque demasiado.

¡Dale sabor! Para que el asado quede bien sabroso, condiméntalo de forma generosa. En el caso de aves como el pollo y el pavo, sazónalos el día antes, te aseguro que será mucho mejor y no temas quitarle la piel de la pechuga y meterle la mano entre piel y carne para que agarre sabor por todas las esquinas. Si es un pork shoulder, puedes hasta hacer incisiones para añadir sazón por dentro.

¡Elévala! Puedes elevarla sobre una cama de vegetales o de huesos. La clave aquí es que la carne o ave no queden asentadas sobre su propia grasa y que el aire caliente pueda alcanzar bien todos sus lados. Las papas, zanahorias, cebollas y remolachas son perfectas para esa “cama”.

¡No tapes tu asado! Recuerda que las carnes deben asarse al descubierto. Si la cubres, se crea vapor que endurece las fibras y hace que quede más dura y menos jugosa.

¡Aun más sabroso! En los últimos 20 a 30 minutos de horno, ponle algún aderezo como mirepoix para potenciar su sabor o agrega espigas de hierbas que aporten aromas.

¡Tu asado necesita reposo! El secreto para que quede bien jugoso es dejarlo “descansar” unos 15 minutos después de sacarlo del horno para que termine de cocinarse solo con el calor acumulado.

¡Compra un medidor! Usa un termómetro para medir la temperatura interior de lo que cocinas y retírala del horno cuando aún le falten de 10 a 15°F para que alcance la temperatura necesaria. Si no lo haces así, se sobrecocinará con el calor interior que le queda y te quedará seca. Solo cuestan $10-$15 y son muy fáciles de usar. Hay incluso versiones en digital que hasta te indican la temperatura sugerida de cada proteína. Son una tremenda inversión, nunca más se te pasará un asado.

¡No te compliques con la salsa! Aprovecha los jugos que la propia carne suelta para hacer con ellos la salsa de acompañamiento.

¡Cocina un poco más! Ahórrate tiempo el resto de la semana, si lo que asas es pollo o pavo, cocina más cantidad y reinventa con lo que sobre en la semana.

¡Y para terminar! Corta siempre la carne a favor de su veteado natural. Échale la salsa por encima, sírvela inmediatamente ¡y a disfrutar de un sabroso y jugoso asado!

Es tan fácil que ya no tienes excusa para demostrarles a todos que ¡un buen asado en casa no muerde!

 
Foto: iStockphoto
 
 
 
 
 

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