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Un “blanco” fresquito para el verano

Siempre que lo ofrezco a probar a mis amigas, este vino de la uva Sauvignon Blanc es, sin duda, el vino que nunca falla para agradarlas y que quieran conocer más sobre él.

El Sauvignon Blanc es originario del Valle del Loira, en el centro de Francia, tierra de castillos y viñedos por excelencia conocida como el “Jardín de Francia”. Junto con el Chardonnay, son las variedades blancas más finas de Francia; sin embargo, se produce en muchas zonas por todo el mundo: California, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Argentina, Chile, Australia e Italia, entre otros.

Mis preferidos son los de Sancerre, Francia, y los de Marlborough, en Nueva Zelanda, donde el  Sauvignon Blanc expresa su máxima calidad y consistencia, mucho mayor incluso que en su lugar de origen. Ya se empiezan a encontrar también algunos Sauvignon Blanc interesantes de los viñedos del Cabo, en Sudáfrica.

Al Sauvignon Blanc lo conocerás por sus aromas frutales a melón, pomelo, hierba, espárragos, pimiento verde, melocotón, nectarina o papaya; y sus aromas florales a menta, albahaca y té verde. Sus sabores herbáceos lo han hecho popular también. Esta variedad de uva produce vinos elegantes, secos y de acidez balanceada.

Por eso, añadido a su frescura y delicados aromas, el Sauvignon Blanc te salvará en combinaciones difíciles para otros vinos. Va perfecto con ensaladas y platos con espárragos, tomate o pimientos verdes, y con quesos como el de cabra o el queso feta. Con pescados, sushi, ceviches y con mariscos en general es siempre un acierto seguro.

Ahora que lo conoces un poco más, conquista en tu próxima cena en casa con un buen Sauvignon Blanc y demuestra que sabes de qué hablas cuando se trata de vinos blancos. Y ahora que el calor aprieta, refréscate con esta joya francesa. ¡La Cocina No Muerde!

Foto: Fuse

 
 
 
 
 
 

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