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Chiquita de Antonio Orlando Rodríguez

La leche de una camella en Matanzas, Cuba, tampoco causó el milagro esperado con ansia por el Doctor Ignacio Cenda y su esposa Cirenia del Castillo. Mantener por decoro alejada del mundo a la pequeña Espiridiona resultaba una afrenta para la familia, la sociedad murmuraba el singular suceso, era impostergable, habría que presentar a Chiquita con los demás.

No se trataba de un castigo de Dios, sencillamente la niña no creció más allá de las 26 pulgadas, 2’2”. Imposible ocultar la realidad, la belleza de la hija de formas casi perfectas, pero en miniatura.

Cuando cumplió 15 años, Chiquita, en edad de “merecer,” había desarrollado determinadas peculiaridades en su conducta, la crueldad era una de ellas, tal vez, porque el mundo que ella miraba, primero lo rodeaba el suelo, el lodo, botas lustradas y borceguíes rotos.

Otras más nobles fueron su interés por las bellas artes y por los idiomas de los cuales logró dominar siete, entre ellos el griego, latín, inglés y alemán. Con estas dotes, impresionada por la belleza de Sarah Bernhardt, a quien vio actuar en su nativa Cuba, en la obra la Dama de las Camelias, la marcó para siempre, decidió mudarse a los Estados Unidos, a Nueva York, donde aprendió por la prensa que ahí a los liliputienses como ella, se les admiraba con gran respeto. Una nota del circo Ringling Brothers no la conmovió, pero avivó su deseo de reconocimiento. Su ambición iba más allá de participar dentro de una carpa circense. Podía cantar y bailar y así lo hizo durante muchos años, en el Palacio del Placer, hasta su retiro.

Espiridiona contrata los servicios de Cándido Olazábal, escritor venido a menos como consecuencia de la Gran Depresión que aquejaba al país durante esos años aciagos. La intención de la patrona era dictarle sus memorias.

De acuerdo con el autor Orlando Rodríguez, él retoma la historia del manuscrito de Don Cándido y le da forma a esta novela de ficción verdadera, basada en la vida real de este singular personaje y su peregrinar por la vida triunfalmente en contra de su naturaleza. Es una historia cruda, de una sensualidad desbordante por los misterios que Chiquita les regala a los amantes que pasan por su lecho en el cuarto de hotel en Nueva York donde vive como lo que fue, una diva de su tiempo.

 
 
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