image for Conquistadora, de Esmeralda Santiago

Conquistadora, de Esmeralda Santiago

Elogiar la última novela  de Esmeralda SantiagoConquistadora, resulta ocioso. Su prosa elocuente narra la historia con la fluidez de un riachuelo cantarín que alegre busca la inmensidad del mar para fundir su pureza con otra mayor. La minuciosa investigación de los sucesos durante el siglo XIX aproxima el pasado a las manos de la lectora para presenciarlo con visión panorámica, la conmueve con las aventuras y veleidades de personajes tan vívidos, que lo único que le resta es dejarse seducir por cada una de las páginas que integran el glorioso texto, para sumergirla en lo más recóndito de la selva de Borinquen o pasearla por los salones de la alta sociedad de Sevilla y Cádiz, o que la imaginación fantasee con imágenes eróticas cercanas a la realidad.

Conquistadora es un tributo de Esmeralda Santiago a la mujer latina. La tenacidad de Ana, la protagonista, es el mejor espejo en donde se refleja la mujer de hoy. Indomable, fuerte, tierna, frágil, sensible, comprometida, sensual, con la mente capaz de recorrer los 180 grados del horizonte sin temor, dispuesta a alcanzar los sueños más nobles, las metas impuestas sin importar las horas de más que requiera de su dedicación cotidiana.

Más profundo aparecen las relaciones interpersonales de los protagonistas principales, Ana y Elena; los gemelos Ramón e Inocencio. Los cuatro entre sí contrajeron nupcias como parte del plan fraguado por ellas para no separase jamás: Ana con Ramón, y Elena con Inocencio.

No separarse, admite sumar más noches juntas, lo mismo cuando eran adolescentes, descubrir la excitación que provoca la humedad de los labios recorrer la piel tersa de la otra, las sensaciones que solo produce la pasión, las formas de apaciguar la vergüenza después de amarse sin pudor es parte del amor entre ellas, que aventaja al  matrimonio con los varones.

Ana se embarca de España a San Juan, Puerto Rico, a administrar las tierras que hereda el padre de Inocencio y Ramón. Elena se queda con la madre de los gemelos en España como es de esperarse de una señorita de alcurnia.

En la isla, el relato profundiza con magistral detalle los usos y costumbres de aquellos tiempos, la arquitectura, la esclavitud, el abuso de los pobres a trabajar jornadas interminables al rayo del sol en tierras insalubres, la distinción de los oficiales en la alta sociedad y entre el populacho.

Flora, la encargada de los menesteres de la hacienda, es el retrato de quien fue esclava y ahora con más años a cuestas y una vida más holgada descubre las irrupciones nocturnas a la alcoba de la patrona.

La confusión al dejarse amar por Ramón o Inocencio -son tan iguales- que no importa quien la monte. Ana aprendió a distinguir a los gemelos. Sus miradas expresan imágenes diferentes. Los encuentros corporales atípicos endulzan más su espíritu aventurero y los controla para sacar ventaja sin ellos notarlo.

Esmeralda Santiago nos regala esta majestuosa obra épica que, sin duda, trascenderá al tiempo. Después de leer la primera página, es imposible no voltear a la siguiente y a la otra, y a la otra…

Tengo la certeza de que lo disfrutarás como yo, probablemente más, eres mujer, por dicha, mujer latina…

*Esmeralda Santiago estará de gira este verano visitando librerías en varias ciudades de todo el país. Para saber si estará en tu ciudad, haz clic aquí.

 

Foto cortesía de Knopf

 
 
 
 
 
 

Artículos relacionados

 
 
 

Comentarios