image for El principio del placer, de José Emilio Pacheco

El principio del placer, de José Emilio Pacheco

El libro reúne 6 cuentos, más una novela corta. Ideal para leerse durante un viaje en avión, autobús, tren, o un fin de semana cuando requerimos horas de distracción para remontarnos a situaciones y mundos diferentes al nuestro.

Los cuentos reunidos en El principio del placer son todos distintos. La historia de un adolescente y el descubrimiento de la sexualidad, el amor y el desencanto al enfrentar la corrupción.

“La zarpa” narra la amistad y las extrañas aristas que la conforman.

“Cuando salí de La Habana” se refiere al drama de la existencia del ser humano a través del tiempo.

“Langerhaus”, un retrato fiel de la niñez, la adolescencia y el sorpresivo caudal a donde desembocan.

“La fiesta brava”, una historia sobre los sucesos en un tren subterráneo.

Un abanico de lecturas cautivadoras para reflexionar o entretenernos o ambas cosas. Cortas, mágicas, provocadoras; me atrevo a decir, seductoras de más.

La peculiaridad de esta ejemplar novela reeditada en el 2007, a 25 años de la primera edición en 1972, es que nos encontramos ante una narración diferente sin perder el contenido original.

El maestro Pacheco revisa minuciosamente cada nueva publicación y me atrevo a decir que la reescribe para corregir lo que el conocimiento acumulado le dicta entre edición y edición.

No sorprende entonces que un clásico de la literatura latinoamericana escrito por él, “Las batallas en el desierto”, haya sido modificado más de 16 veces respecto a la obra original.

Es cierto, en todos los casos el argumento central se mantiene vigente, la sintaxis marca una nueva y más rica novela que la anterior; es la ambición del autor de llevar a la perfección cada uno de sus trabajos.

La tarea es aun más noble si tomamos en cuenta que, encima de las nuevas obras cotidianas en proceso, se echa a cuestas la tarea de revisar lo publicado. Debe tener un encanto el desafío por reinventarse, como hace el singular maestro, en busca de la perfección lingüística.

 

 
 
 
 
 
 

Artículos relacionados

 
 
 

Comentarios