image for El Rumor del Oleaje

El Rumor del Oleaje

Yukio Mishima, uno de los más grandes novelistas del Siglo XX, nos seduce con una sublime historia de amor entre dos adolescentes en la idílica isla de Utajima en las costas de Japón. El escenario donde se desarrolla la historia de Shinji y Hatsue esta rodeado por el mar color turquesa y cuenta apenas con mil cuatrocientos habitantes. La férrea tradición de sus habitantes contrasta con las costumbres bucólicas en un lugar de insuperable belleza natural.

El libro narra los obstáculos que suceden durante el romance entre, Shinji, el joven pescador de escasos recursos y, Hatsue, la joven hija de un naviero acaudalado, quien pretende casar a su hija con un joven adinerado y de posición relevante en la minúscula sociedad de Utajima. El amor que se profanan los dos jóvenes rechaza la decisión paterna y por la adoración que se profesan, el uno por el otro, vence al código moral reinante  en el lugar donde nacieron, y acompañados siempre de la providencia de lo dioses alcanzan la felicidad.

El valor estético del  Rumor del Oleaje lo representa la descripción que hace el autor sobre el ambiente donde se desarrolla la historia. Traslada al lector a una isla donde las hogueras, la fragancia de las flores, los paisajes naturales, la pesca y la tradición están presentes en todo momentoYukio Mishima (Tokio, Japón. Ene. 14/1925 – nov. 25/1970), tuvo un vida singular, la abuela aristócrata lo separa de la casa paterna desde muy temprana edad, ella amante del Kabuki, representaciones del teatro japonés tradicional que se caracteriza por su drama estilizado y el uso de maquillajes elaborados en los actores, prefiere que al pequeño Yukio no le de el sol y se mantenga en casa leyendo en vez de jugar con los niños de su edad. La educación que recibe en la casa de la abuela lo marca para siempre, convirtiéndolo en un defensor de las tradiciones imperiales del Japón, y en contra de las nuevas que considera decadentes.

Mishima no acude a la segunda guerra mundial, al alistarse en el ejército, hace creer a los oficiales que el resfriado que tenía entonces, era tuberculosis y lo exentan. Aunque era opositor a la guerra el estigma de no cumplir con honor a la patria, lo orilla junto con su desconsuelo político y emocional a quitarse la vida, de acuerdo a la tradición japonesa, mediante el harakiri.

 
 
 
 
 
 

Artículos relacionados

 
 
 

Comentarios