49
0

Teatro Saint George de Staten Island Nunca termina de asombrarme el estado de Nueva York, qué decir de Manhattan que se reinventa todos los días, en los aparadores de las tiendas, restaurantes que cambian de concepto de una semana logo icon for google plus

              
logo icon fbshare
 
image for Teatro Saint George de Staten Island

Teatro Saint George de Staten Island

Nunca termina de asombrarme el estado de Nueva York, qué decir de Manhattan que se reinventa todos los días, en los aparadores de las tiendas, restaurantes que cambian de concepto de una semana para la otra, la vida cultural nunca deja de renovarse, el Lincoln Center con la ópera, el ballet, la música latina en verano, el jazz y toda una amplia gama de espectáculos artísticos culturales que dejan boquiabierto a habitantes y visitantes. Los desfiles de moda imponen la vanguardia y por las calles lo mismo vemos las vestimentas más estrafalarias, que a mujeres y hombres vestidos con gusto y elegancia sublimes.

Sin proponérmelo, descubrí uno de los mejores secretos guardados de Staten Island, el teatro Saint George, una verdadera belleza arquitectónica construida en el 1929 y que recién se actualizó. El motivo que me llevó fue presenciar un concierto de los Beach Boys, al que le confieso, estimado lector, asistí con resistencia, no por la música ni tampoco por el significado de uno de los grupos más emblemáticos de la música pop de los años 60, con decirle que ya eran famosos internacionalmente, antes que los Beatles o los Rolling Stones. Si bien Mick Jagger, el cantante de los Rolling, a sus 70 años a cuestas, merece una ovación de pie por la capacidad para llenar estadios y seducir a las nuevas generaciones con su fibra espectacular,  el escepticismo que surgió en mí fue la posibilidad de perder el grato recuerdo de estos personajes californianos que con el ritmo del surf cambiaron las páginas musicales de esa época.

Me congratulo de mi presencia, el concierto de dos horas y media con un intermedio de 20 minutos me sorprendió. La condición física, sumada a la capacidad interpretativa de los músicos es abrumadora, cantaron y tocaron todo el repertorio de sus éxitos más connotados, sin acusar cansancio en ningún momento.

La gran sorpresa fue el teatro Saint George, verdaderamente es una joya, una edificación majestuosa que vale la pena visitar con o sin concierto. Inclusive tiene visitas guiadas para conocer su historia y la técnica tras bambalinas. Cada rincón ofrece  imágenes de arte y buen gusto, las inmensas candilejas que cuelgan del techo son por sí solas verdaderas obras de arte, el escenario, señorial, distrae la atención del público de la puesta en escena.

En cualquier fin de semana vale la pena hacer el viaje a Staten Island, que de por sí es muy placentero y cómodo. Durante el recorrido en el ferry de Manhattan a allá se pasa cerca de la estatua de La Libertad, haciendo más atractivo el paseo. La geografía de Staten Island, con pequeñas cuestas le da un sabor diferente, bordada con restaurantes, bares, calles apacibles y poco tráfico vehicular, hacen de la jornada una tregua encantadora del bullicio neoyorquino.

Foto: Saint George Theatre

 
 
49
0

Teatro Saint George de Staten Island Nunca termina de asombrarme el estado de Nueva York, qué decir de Manhattan que se reinventa todos los días, en los aparadores de las tiendas, restaurantes que cambian de concepto de una semana logo icon for google plus

              
logo icon fbshare
 
 
 

Artículos relacionados

 
 
 

Comentarios