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El tiempo entre costuras, de María Dueñas

Si no has descubierto a María Dueñas, El tiempo entre costuras representa la mejor oportunidad para adentrarse en el espléndido mundo de esta gran autora española. Confieso que el título de la novela no me sedujo, aunque no existe otro mejor para sintetizar en 4 palabras la sustancia de una de las mejores novelas de la década.

Basta con leer las primeras páginas para sumergirnos en una apasionante historia de superación. La entereza con que Siria Quiroga sobrepasa las circunstancias que se le presentan durante su fascinante y misteriosa existencia es motivo de admiración.

Siria, el personaje principal, inicia su aventura trabajando de mandadera en una casa de alta costura en Madrid, la habilidad para reconocer las telas y el buen ojo para confeccionar nuevas prendas la convierten en modista. Continúa a Tetuán, en el protectorado español, y Lisboa.

Durante el devenir del relato, la figura masculina siempre presente persigue su sombra, para conquistarla o utilizar sus encantos en actividades ajenas a la moda. En Tánger, alcanza el pináculo del oficio al convertirse en la modista más codiciada del norte de África.

La novela, escrita con un lenguaje impecable, posee la virtud de la lectura transversal, es decir, lo mismo se lee como libro de suspense, que de amor, o de intriga o ternura.

La protagonista es un personaje complejo. Nace en la víspera de la Gran Guerra, la juventud aunque dispersa entre limitaciones económicas, le permite asomarse al mundo ajeno al de ella, de la buena vida de los personajes adinerados y de abolengo. Distingue entre pobreza y un candil de vidrio cortado, un piano de cola, largas alfombras, pinturas de autor, esculturas y manjares distintos al merengue o al modesto cocido que prepara su madre.

La narración conforme transcurre dentro de los años azarosos de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial se complica. Siria paga el precio del desdén del amante que la abandona, y la necesidad vestida de encanto, la orilla con disciplina unida al talento a enredarse con raras amistades. Con su apoyo, viste a lo más granado de la sociedad norafricana, igual que a la ruin o de procedencia indecible.

Aparecen otros personajes singulares, nueva ambientación que genera en el lector ansiedad por adivinar el final, deseando que Siria salga ilesa del mundo intrigante donde el destino la arrastra, como al río descontrolado que conoce su final en la grandeza del mar.

 
 
 
 
 
 

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