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¿Debes compartir la cuenta de banco con tu pareja?

Para nuestros abuelos, e incluso para nuestros padres, es muy probable que nunca haya sido un problema determinar si las finanzas del matrimonio se mantenían en una sola cuenta. El hombre por lo general era el principal proveedor y la mujer tenía un papel subordinado en todos los sentidos, aunque en muchos casos terminara siendo la verdadera administradora del dinero, o al menos aquella parte del dinero que llegaba a sus manos.

Pero desde que las mujeres comenzamos a ganar independencia económica, empezaron a cambiar las leyes no escritas sobre la manera en que se organizan los fondos monetarios de la pareja. El tema de si las parejas deben unir sus cuentas bancarias o mantenerlas separadas es tan polémico que no se resuelve con una simple respuesta. La decisión es personal y depende de la actitud y los hábitos de gasto de cada uno, de la cantidad de bienes y responsabilidades que estén en juego, e incluso de la edad y la etapa de la vida en que las personas forman la pareja.

Sin embargo, los consejeros financieros consideran que aprender a administrar el dinero en conjunto es importante para el fortalecimiento de la relación. Es por eso que se recomienda, incluso si la decisión es mantener cuentas separadas, que la pareja tenga algún tipo de cuenta conjunta, ya sea para los gastos regulares del hogar o para algún proyecto específico.

Por otra parte, cuando el matrimonio decide tener las cuentas conjuntas hay situaciones en las que se recomienda tener al menos parte de los fondos separados, por razones prácticas y hasta legales. Estos serían algunos de esos casos:

•    Dinero de la manutención de niños o la pensión por un divorcio
•    Herencias con requerimientos específicos
•    Cuando uno de los miembros de la pareja tiene graves problemas económicos o de crédito

En cualquier caso, las decisiones relacionadas con las finanzas, como todo lo demás, deben tener como base una profunda comunicación y sólida confianza mutua. Si no puedes poner tu dinero en las manos de tu pareja con toda seguridad, cabría preguntarse si deberías compartir con él tu vida. Y tal vez las finanzas no sean el mayor de tus problemas.

Foto: Creatas

 
 
 
 
 
 

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