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¿Por qué es importante comer en familia?

Dos de las “afecciones” que aquejan a la sociedad moderna, sobre todo a la estadounidense, son la alta incidencia de la obesidad y el deterioro de los valores familiares. Esto también afecta a las familias hispanas que viven en los Estados Unidos. Al adoptar muchas tradiciones de este nuevo país sin renunciar a las nuestras, los latinos enriquecemos nuestras vidas pero no estamos exentos de adquirir algunas de las costumbres negativas, como el aumento del consumo de alimentos chatarra y la pérdida del hábito de reunirnos con la familia a la hora de comer.

La tendencia en cada vez más hogares es que cada uno termine comiendo por su cuenta, con frecuencia alimentos menos nutritivos, frente al televisor o la computadora. Recientemente, la revista Pediatrics publicó un estudio que vincula directamente la vida en familia, en específico a la hora de la cena, con la incidencia de obesidad infantil. Y aunque es una de esas investigaciones en la que los científicos parecen haber descubierto el agua fría, vale la pena que prestemos atención a las cifras y las tengamos presentes para evitar caer (o para lograr salir) de rutinas dañinas.

Según el estudio, comer más en familia, ver menos televisión y dormir las horas requeridas podría reducir en casi un 40% el riesgo de obesidad en los niños de edad preescolar. La investigación, sin especificar cuál de los tres aspectos es más importante, define las tres rutinas saludables como cenar al menos cinco veces a la semana en familia, que los niños duerman al menos 10.5 media todas la noches y que vean menos de dos horas de televisión diaria. Pero por innegables que sean los beneficios de comer en familia es una de las cosas que suelen írsenos de la mano en medio de la agitación y las presiones cotidianas.

Estos son algunos consejos que te pueden ayudar a tener la hora de la comida bajo control:

•    Trata de crear un menú con antelación y organizar y preparar parte de las comidas durante el fin de semana, cuando tienes un poco más de tiempo disponible.
•    Establece una hora para cenar y trata de mantenerla.
•    Prohíbe la televisión, los juguetes o cualquier otra distracción a la hora de la cena e incluso cerca de la mesa.
•    Regula las meriendas y chucherías para que los niños vayan a la mesa con apetito.
•    Crea rituales. A los niños les encanta saber que cierto día van a comer determinado plato que les gusta.
•    Evita temas de conversación que inciten a la discusión y atenten contra la armonía.
•    Exige que se hable en voz baja y se tengan buenos modales.

Foto: Goodshoot

 
 
 
 
 
 

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