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Amor de hermanos

Nuestros hermanos son nuestros primeros amigos, confidentes, colegas, cómplices… ¿Cómo lograr que esos lazos perduren al crecer?

Sólo quien ha experimentado lo que es convivir con personas que poseen nuestro mismo ADN, aunque con personalidades diferentes, es capaz de comprender el reto que significa a veces mantener el amor entre hermanos.

Tener hermanos es una gran bendición para muchos, sobre todo porque es la primera oportunidad de experimentar (de primera mano) lo que será el mundo exterior al crecer. Dondequiera que vamos tenemos que interactuar con otros que, en muchas ocasiones, tienen opiniones y maneras de resolver los problemas que no compartimos ni entendemos, así como temperamentos que chocan con el nuestro.

Malas influencias

Entonces, si partimos de esa premisa, compartir el techo (y en ocasiones la habitación) con un hermano puede ser la mejor escuela de vida. Un gran entrenamiento que en algún momento podremos aplicar a la vida laboral, amorosa y personal en general.

¡Pero claro que no todo es color de rosa! Lo más difícil de manejar para muchos padres es el enfrentamiento entre los niños, que muchas veces está relacionado con los celos entre hermanos y la competencia que se genera —a veces de manera tácita— entre ellos.

Para no morir en el intento de separarlos de los pelos, ni caer en favoritismos injustos que provoquen conflictos entre los chicos, y así contribuir al amor entre hermanos lo ideal es:

1. Cuando la situación esté fuera de control, asegúrate de recordarles que tener hermanos es un privilegio y un regalo que nos da la vida, porque no todo el mundo los tiene.

2. Enséñales a pedirse perdón mutuamente cuando tengan peleas. Es importante que ambos lo hagan, sin importar quién inició el conflicto. Así los enseñarás a asumir responsabilidad por sus actos sin que sientan que prefieres a uno sobre el otro.

3. Al pedirse disculpas, es importante que los estimules al contacto físico. Un abrazo vale más que mil palabras. Y un beso es el mejor acto de humildad.

4. Recuérdales que mostrarse vulnerables no es sinónimo en ningún momento de debilidad, sino de madurez. Porque como dice el proverbio chino: “Cuando dos hermanos trabajan juntos, las montañas se convierten en oro”.

 
Foto: Comstock
 
 
 
 
 

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