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Cómo ser asertivo sin ser agresivo

¡Cómo nos cuesta a veces decir “no” a alguien! Muy en el fondo de nuestro ser, sabemos que no queremos o no podemos hacer lo que nos piden, y aun así terminamos aceptando porque no queremos ser descorteses, o aún peor, mostrarnos agresivos. Sucumbimos ante la presión de otros sin tomar en cuenta nuestras propias necesidades y deseos. Sin embargo, es importante que aprendamos a ser asertivos para poder expresar lo que queremos y sentimos, sin necesidad de agredir a nadie o quedar mal.

 

La asertividad es una habilidad de comunicación maravillosa; nos permite conocer y establecer nuestros límites y comunicarlos a los demás, de una forma amable y amistosa, pero firme y decidida a la vez. Esto no solo nos hace sentirnos mejor con nosotras mismos, sino que a la larga mejora nuestras relaciones personales y laborales con los que nos rodean.

 

Aquí te explico cómo puedes desarrollarla y aplicarla.

 

Debes conocerte a ti misma y saber qué estás dispuesta a tolerar: Básicamente analiza cuáles son tus límites. Hay cosas que podemos dejar pasar sin problema, y otras que definitivamente no podemos tolerar. Cuando estés clara con respecto a esas fronteras, te será más fácil saber en qué situaciones debes mostrar más asertividad, en caso de que alguien esté intentando traspasarla y abusar de tu buena fe o presionarte.

 

Aprende y asume que decir “no” es tu derecho: Cuando alguien te pida un favor, o un préstamo, o haga cualquier solicitud que tú sientas que no puedes o no quieres hacer, tienes el derecho a negarte. Ahora bien, aquí lo importante es la manera cómo lo haces. En un tono muy tranquilo y amistoso, explícale qué te impide cumplir con lo que te está pidiendo, que no lo tome como algo personal, dile simplemente que no estás en capacidad de hacerlo en el momento.

 

No te sientas culpable cuando digas que no: Puede que esa persona a la que le dices “no” te haga sentir culpable en un intento de manipulación, y muchas veces caemos en el juego y nos sentimos mal. Como te dije en el punto anterior, decir “no” es tu derecho. Cuando comiences a sentirte mal, cambia el pensamiento y recuerda que esa negativa hará que te ganes el respeto de los demás, y te hará sentir más segura de ti misma.

 

Toma conciencia de tu lenguaje corporal: Siempre destacamos el hecho de que a veces el lenguaje corporal expresa más que las mismas palabras. Cuando estés explicando tus razones y sentimientos, siéntate sin cruzar los brazos o las piernas, mantén un buen contacto visual, asiente con la cabeza en señal de empatía y comprensión, enfatiza tus palabras con gestos, habla con tono calmado y firme, permite que la otra persona hable y se explique también.

 
 
 
 
 
 
 

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