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Cómo tratar a un familiar o amigo discapacitado

En primer lugar, no olvidemos que una persona con una discapacidad es como cualquier otra, solo que tiene una particularidad que lo limita en algunas áreas de su vida. Aquí aplica perfectamente el dicho: “Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti”. Si hay una persona que sufre algún tipo de discapacidad en tu familia o en tu entorno, lo más probable es que tu primera reacción sea correr a prestarle tu ayuda, cosa que está muy bien, pero consideremos por un momento lo siguiente:

 

Es importante tratarlos con la mayor naturalidad posible: A pesar de su discapacidad, ellos quieren sentir que llevan una vida normal dentro de sus posibilidades. Ayúdalos a que sea así. No hagas énfasis ni te enfoques únicamente en su problema y trátalos (conversa, relaciónate, salgan juntos) como lo harías con cualquier otro familiar o amigo.

 

Demuéstrales empatía, pero no lástima: Ellos no quieren sentir que se están compadeciendo de ellos todo el tiempo porque eso les recuerda constantemente su impedimento. Así que sé muy empática y amable, pero no los trates con pesar o lástima. Háblales de cosas que los alegren, que los ilusionen, que los pongan en un estado de optimismo.

 

Ofréceles tu ayuda, pero no te sientas mal si no la aceptan: Simplemente hazles saber que estás allí para ellos en caso de que te necesiten y que lo harás con gusto, pero no los obligues a aceptar tu ayuda ni te ofendas si te dicen que no. Es fundamental que las personas que tienen un impedimento alcancen la mayor independencia posible para que no se sientan como una carga para los que los rodean.

 

Con una persona con discapacidad es esencial practicar la paciencia: Las personas que tienen algunos tipos particulares de impedimentos (por ejemplo, enfermedades mentales o cognitivas, dificultades para escuchar o hablar) se vuelven más lentas o torpes, o les cuesta comprender lo que se les dice. Sé muy paciente con ellos, camina a su ritmo y repíteles las cosas las veces que sea necesario. Si no entiendes lo que te dicen, pídeles de la forma más natural que lo repitan. La idea no es que los protejas en exceso, pero sí que les demuestres que los quieres, siendo muy paciente con ellos.

 
 
 
 
 
 
 

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