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¿Conservas tu niña interior?

Si te tomas todo muy en serio y tiendes al hipercontrol, relájate o tus niveles de glucosa se dispararán. Rescata a tu niña interior, ese ser que pugna por salir para decirte que hay que pasárselo bien.

El juego es natural en todos los niños. De pequeños éramos capaces de estar una tarde entera llenando un frasco con hormigas o un álbum con cromos, o escondiéndonos. Es posible que observando a los niños pensemos con nostalgia: “Quién pudiera entusiasmarse otra vez chapoteando en los charcos sin pensar en responsabilidades…” ¿Y por qué no? Jugar es el primer acto creativo del ser humano y puede seguir siéndolo.

Y yo, ¿a qué juego?

Muchos individuos de ideas rígidas sobre cómo debe ser un adulto maduro no se conceden permisos para jugar (para crear, para disfrutar de lo que hacen), quedando encorsetados dentro de unas normas limitantes.

“La madurez y el juego no son incompatibles, sino todo lo contrario. La persona madura sabe valorar la calidad de vida y huir de ideas irracionales sobre lo que debe ser; hace lo que estima oportuno, procurando compatibilizar el placer y el trabajo en proporciones equilibradas”, aclara la psicóloga Pilar Fernández Marín. Además, cuando jugamos desbloqueamos nuestros miedos y potenciamos la empatía; es decir, la proximidad emocional a los demás. “Jugando es fácil adoptar cualquier tipo de papel, y desde esta posición nos costará menos bajar las defensas”, mantiene la psicóloga.

Pero ¿cómo es que alguien juega espontáneamente y otro no se lo permite ni en sueños? Depende de la clase de niño que tenemos dentro.

El “niño interior sano” sabe jugar porque ha pasado bien por las distintas etapas evolutivas, ha sido querido y bien conducido en la infancia y no ridiculizado por sus actitudes y sentimientos. “El miedo al ridículo que tienen muchas personas que se reprimen a sí mismas y a los demás proviene del dolor del niño herido que siguen llevando dentro, que tal vez no fue querido. Y luego repiten el modelo”, explica la psicoterapeuta Margarita García Marqués.

Encuentra tu lado divertido

Si contestas a este test sabrás si tu capacidad de jugar está en plena forma o si, por el contrario, confundes la madurez con el exceso de seriedad, el hipercontrol o el sentimiento de culpa (un síntoma de inseguridad).

1. Das un tremendo tropezón y te agarras a un compañero como si fuera el amor de tu vida. ¿Qué dices después?

(a) “Lo siento. Qué torpe soy”.
(b) “Vaya mal paso. En fin, estos tacones…”.
(c) “No es que quiera aprovechar la ocasión, pero ¿qué perfume llevas que me encanta?”.

2. Has tenido un sueño en el que vives mil aventuras rodeada de piratas, duendes y marcianos. Te levantas recordándolo más o menos así…

(a) “Es curioso el mundo de los sueños. ¿Qué significará?”.
(b) “Qué chorradas sueña uno”.
(c) “Tengo que contarlo en el trabajo. ¡Me lo he pasado genial!”.

3. Vas al campo con tus hijos o tus sobrinos. Después de comer, te apetece tumbarte, pero los críos no paran de incitarte a jugar. ¿Qué haces?

(a) Les dices que jueguen solos.
(b) Les ruegas que te dejen descansar un ratito, y que jugarás con ellos más tarde.
(c) Acabas persiguiéndolos hasta el río cercano y participando en una batalla acuática.

4. Unos amigos te proponen ir a una fiesta de disfraces esa misma tarde. ¿Qué haces?

(a) Te apetece ir, pero por no buscar un disfraz les pones excusas.
(b) Les dices que prefieres quedarte en casa, que ya eres mayor para hacer el idiota.
(c) Es una lata buscar qué ponerte, pero vas.

5. ¿Cómo organizan las sesiones erótico-festivas tu pareja y tú?

(a) Inician el juego amoroso en cualquier sitio. ¡Te encanta improvisar y fantasear!
(b) Cuando llevan unos días sin relaciones, toca. Hacen el coito sin más.
(c) El sábado por la noche toman unas copas y a la cama.

6. ¿Cuál es tu viaje ideal?

(a) Un viaje organizado, quizás un crucero. Te encantan la comodidad y gastar lo justo.
(b) Un viaje útil, con una finalidad concreta: aprender un idioma, asistir a un concierto, ver exposiciones.
(c) Un viaje abierto, que te permita improvisar, explorar, hacer camino guiándote de tu instinto.

7. ¿Has hecho alguna vez “locuras” como tirarte por la hierba, gritar en soledad… O decirle a alguien lo que sientes sin pensar?

(a) Nunca. Son conductas que no te encajan en absoluto.
(b) De vez en cuando, si estás con tus hijos u otros niños.
(c) Siempre que puedes y la ocasión se brinda a ello.

8. Estando en un cóctel se cae un vaso al suelo justo a tu lado. ¿Cómo reaccionas?

(a) Te alejas discretamente para que nadie crea que lo has tirado tú.
(b) Tranquilamente lo recoges con una servilleta y lo tiras a la basura.
(c) Comentas en voz alta: “La próxima vez vengo sin ducharme”.

9. Te invitan a una fiesta a la que hay que ir vestido de forma extravagante. ¿Qué te pondrías?

(a) Algo más o menos inusual, pero que ante todo te quede bien.
(b) Lo de siempre: no vas a hacer el payaso sólo por seguir la corriente a la gente.
(c) Lo más estrafalaria posible: te encanta salirte de la norma y dar la nota divertida allá a donde vas.

10. ¿Qué tal se te da el juego de las películas?

(a) Fatal, escenificar no te va.
(b) Ni bien ni mal; no es algo que te divierta.
(c) Estupendamente. Te encanta dar brincos, hacer gestos o hasta tirarte por los suelos.

11. En tu trabajo piden la colaboración de alguien que hable en un programa de radio. ¿Te presentarías?

(a) Nunca, por nada del mundo.
(b) Sin dudarlo. Puede resultar una experiencia divertida.
(c) Te da un poco de corte, pero si nadie quiere ir, irías tú.

12. ¿Qué haces si se te rompe la cremallera del pantalón?

(a) Te domina el bochorno pensando en quién te ha visto.
(b) Nada; a estas alturas nadie se va a asustar por eso. Ya lo arreglarás cuando llegues a casa.
(c) Lo arreglas como puedes, con alfileres o imperdibles.

13. Alguien te gusta muchísimo, pero no sabes si te corresponde. ¿Qué harías?

(a) Esperar un poco para ver qué siente la otra persona.
(b) Declarar abiertamente lo que sientes, aun con el riesgo de ser rechazado o tomado a risa.
(c) Nada; eres incapaz de declarar tus sentimientos a no ser que sepas que van a ser correspondidos.

14. ¿Sabes reírte de ti misma o permitir que alguien lo haga alguna vez?

(a) Según sea la situación, el lugar y la persona, quizás.
(b) No, en absoluto. Te molesta que se puedan reír de ti.
(c) ¿Por qué no? Incluso piensas que es bueno hacerlo de vez en cuando.

Puntuación
Puntúa cada pregunta de acuerdo con este cuadro:
1.    a 1    b 2    c 3
2.    a 2    b 1    c 3
3.    a 1    b 2    c 3
4.    a 2    b 1    c 3
5.    a 3    b 1    c 2
6.    a 2    b 1    c 3
7.    a 1    b 2    c 3
8.    a 1    b 2    c 3
9.    a 2    b 1    c 3
10.    a 1    b 2    c 3
11.    a 1    b 3    c 2
12.    a 1    b 3    c 2
13.    a 2    b 3    c 1
14.    a 2    b 1    c 3

Resultados

Con el ceño fruncido (Hasta 20 puntos)

Tienes pavor a hacer el ridículo y a perder el dominio de ti misma. Jugar, para ti, es casi pecado. Eres excesivamente controladora y responsable. Te pierdes muchas sensaciones placenteras, necesarias para disfrutar de la vida y afrontar bloqueos emocionales.

Madurita divertida (Entre 21 y 35 puntos)

Tu personalidad tiene una dimensión lúdica dentro de lo normal. No te preocupa en exceso no quedar siempre bien, aunque no por ello te agrada que se rían de ti. Pero no dramatizas si algo sale mal, pues sabes dar a tu libertad el valor que tiene. Siempre buscas el equilibrio.

Niña juguetona (Más de 35 puntos)

Eres una niña grande, lo cual no significa que carezcas de madurez cuando conviene. No tienes vergüenza, con perdón, ni la conoces. Opinas que hemos venido a este mundo a pasarlo bien (siempre dentro de un orden). Si sabes adaptar tu impulsividad, no te cortes, ¡adelante!

Al rescate de tu niña interior

Para entrenar tu espontaneidad, toma nota:

  • Fantasea sobre lo que quieras lograr. No te limites en tus sueños: nadie puede juzgarlos.
  • Pierde el miedo a los errores. Proponte retos que te atraigan, como aprender a nadar, a esquiar o a diseñar.
  • ¡Pierde el tiempo! Haz cosas “inútiles” y libérate de prejuicios.
  • Conecta con tu cuerpo. Déjale libre de corsés y cuídale con masajes, con gimnasia, con danza, con deporte. Corre, salta, da vueltas, sube, baja.
  • Mancha, desordena, rompe. Si te gusta la cocina, la pintura o el bricolaje, ponte a ello sin más. Lo de menos es el resultado. Y, por favor, deja el orden y la limpieza para otro momento.
  • No desperdicies la oportunidad de jugar con tus hijos o sobrinos (¡tienen mucho que enseñarte!), olvidándote del reloj, naturalmente.

 

 
Foto: iStockphoto
 
 
 
 
 

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