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El valor de la Navidad

“La Navidad ya está aquí”, es el mensaje que nos comienzan a dar los medios de comunicación, campañas publicitarias, tiendas y productos desde los primeros días de noviembre, casi un mes y medio antes de la celebración. No acabamos de quitar las calabazas de las entradas de nuestras casas, cuando ya estamos estresadas pensando en la lista de regalos que cada año se hace más larga. Gastos, deudas, presentes y consumismo, ¿dónde ha quedado el verdadero valor de la Navidad?

Cuando éramos niñas quizás escribíamos nuestras cartas al Niño Dios, poníamos las galletas y la leche para Papá Noel, añorábamos la llegada de los Reyes Magos, e incluso soñábamos con los tres. Nuestra alma más inocente, aunque ansiosa de regalos, se entretenía con el color de las avenidas, disfrutaba armando el nacimiento en la casa de la abuela, gozaba con los villancicos y era feliz con el hecho de ver a los primos lejanos.

A pesar de que crecemos y con el tiempo comienzan a acumularse compromisos laborales, gastos, responsabilidades de todo tipo y el infalible estrés (mal de los tiempos modernos) podemos darle un giro a nuestra percepción de las fechas festivas y recordar lo que significa la Navidad.

Libérate del pasado

Perdonar y amar: Ambos son verbos que de ser aplicados en nuestra vida diaria harán de ella algo más bonito y tranquilo. Sin embargo, la natividad nos recuerda (seamos religiosos o no) que todos somos humanos y por tanto, erramos. Perdona a quienes te hayan lastimado.

Compartir en familia: Sin importar si vienes de una familia numerosa o pequeña, la Navidad es el momento de reconectarte con ellos. Si la distancia o el dinero no te permiten estar físicamente con ellos, igual déjales saber que piensas en ellos y son importantes en tu vida. Una tarjeta, un mensaje o una llamada pueden iluminar estas festividades para un ser querido.

Solidaridad y bondad: No tienes necesariamente que unirte a una organización que trabaje por las causas sociales, pero sí recuerda que eres habitante del mundo y que hay muchas personas en el mundo que no tienen techo ni comida. Haz una donación, ofrece alimentos a las personas sin hogar o un abrigo a quien sufre de frío.

Agradecer: En muchas ocasiones nos es fácil perdernos en la cadena de la queja y el descontento, tómate un espacio en esta Navidad para pensar (mejor aun, escribir) todo aquello por lo que estás agradecida. Tu familia, tu mascota, tu sonrisa, tu inteligencia, tu salud y hasta detalles mínimos que dejamos pasar.

 
Foto: iStockphoto
 
 
 
 
 

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