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11 frases que NUNCA deberías decirle a tu jefe ni en broma

Piensa lo que vas a decir antes de hablar” te ha dicho tu mamá más de una vez. Y es que este hábito tan sencillo e importante debes aplicarlo en todos los ámbitos de tu vida, pero en especial en tu trabajo, sitio donde tienes que medir tus palabras si quieres recibir un aumento de salario, un ascenso o hasta evitar que te despidan. Para ello te decimos cuáles son esas 11 frases que NUNCA deberías decirle a tu jefe. ¡Antes de hacerlo, mejor muérdete la lengua!

 

1.”Estás equivocado(a)” 

Expresar una crítica de forma abierta a tu jefe es una fórmula sencilla para ganarte su antipatía. Si estás convencida de que él o ella cometió un error, existen maneras elegantes de decirlo. Por ejemplo, “es posible que esté equivocada, pero tengo la impresión de que…”, “puedo hacerte una observación”. ¡No te dejes llevar por las emociones del momento!

2. “No”

Hay momentos en la vida en que decir “no” te libera de los problemas, pero créenos que si usas esta palabra con regularidad en la oficina, solo los aumentarás. Hay formas “elegantes” de decirlo antes que pronunciar un simple “no”.

3. “No puedo”

¿Cómo lo sabes si ni lo has intentado? La revista Forbes explica que una actitud proactiva siempre es algo positivo, y lo mismo sucede con una actitud contraria. Si tu jefe te solicita cumplir con una tarea, pero expresas que no eres capaz, demuestra falta de confianza e incapacidad por intentar las cosas.

4. “A mí no me pagan para eso” 

¡Oh, oh! No existe ninguna descripción de trabajo grabada en piedra. Tienes que ser flexible y hacerle la vida más fácil porque para eso te contrató. Cuando te niegas a realizar una tarea porque no está dentro de tu contrato, solo demuestra que no estás comprometida con la empresa. Asume el reto y demuestra profesionalismo.

5. “Lo haré si me apruebas las vacaciones” 

Una cosa es tener una buena relación de trabajo con tu jefe y otra es convertirla en una relación más personal. El hecho de que seas amiga de tu jefe no te da permiso para realizar solicitudes como esta porque suena a chantaje.

6. “Tenía un mal día”

Las excusas no justifican una mala decisión, equivocación o una mala atención a un cliente, por injusto que parezca y por más humano que sea, lo único que le interesa es que tus problemas no influyan en tu rendimiento porque si lo hacen, das a entender que no tienes control de tu vida. Si tienes un mal día, no lo reveles. La solución está en afrontar las consecuencias y proponer soluciones. Decir “lo siento, no volverá a ocurrir” no es suficiente.

7. “Es imposible”

¡Nada es imposible en la vida! Si tu jefe te envía un correo o te llama para pedirte que lleves a cabo una labor determinada, por más difícil que sea, NUNCA le digas que “es imposible”. Hacerlo deja en evidencia tu incompetencia, las ganas por intentarlo y si es así, ¿por qué la empresa debería seguir confiando en ti?

8. “No sabía que debía hacerlo” 

No hay nada más desalentador para un jefe que andar detrás de un colaborador(a) para que realice ciertas tareas. Muestra iniciativa, ve adelante y sé proactiva. No esperes a que él o ella te pida que actúes. Por ejemplo, si te pregunta a final de mes si ya enviaste el informe al cliente, te dará satisfacción decir: “Sí, ya se lo enviamos”.

9. “Puf”

Un gesto o suspiro inapropiado te puede llevar a recibir tu carta de despido. En un momento en el que tu jefe espera una respuesta proactiva, no existe justificación alguna para que expreses desinterés.

10. “Esto cuenta como horas extra” 

Oh my God! Estar preguntando esto cada vez que te piden que te quedes más allá de tu horario de trabajo demuestra que lo único que te importa es el dinero y no para lo que fuiste contratada.

11. “¿Cuál es tu cuenta de Facebook?”

En la actualidad las relaciones laborales son más estrechas y fluidas, eso implica que sientas más cercanía con tu superior. Sin embargo, tal y como lo explica una publicación de El Confidencial, tu jefe sigue siendo el líder, y por mucho que sea tu amigo, no es bien visto que quieras acceder a su información personal a través de redes sociales. Por otra parte, no subas a tu cuenta de Facebook, Instagram o Snapchat todo lo que haces, mucho menos si te gusta irte de fiesta. Recuerda que todo comunica, aunque estés fuera de horario de oficina.

 

 
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