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La primera separación de los hijos

Desde la puerta donde estoy parada, despido a mi hija que pronto cumplirá 12 años. Mi esposo, que me mira con una sonrisa comprensiva y medio burlona, la lleva en el auto hasta la escuela, desde donde saldrá con sus compañeros de clase a acampar durante tres días en algún sitio “lejano y lleno de peligros”. Ella no puede estar más emocionada y alegre, y no se mide al expresarlo. Yo, para mi desconcierto e incomodidad, me enfrento a nuestra primera verdadera separación, dándome cuenta de que no estoy preparada.

Otras veces hemos estado separadas, pero en todos los casos ella se ha encontrado con algún familiar cercano. Por múltiples razones, no se quedó nunca a dormir en un campamento de verano: nunca antes la había visto salir al mundo, a enfrentarse a todos los conflictos por sí misma, a experimentar alegrías, angustias, frustraciones como una persona independiente.

Pienso en la sensación de vacío que deben sentir los padres cuando los hijos se hacen adultos y abandonan el nido, recuerdo las tantas veces en que consideré excesivo el dramatismo con que se manifiestan muchos en ese momento, y cómo incluso llegué a reírme de las lagrimitas que se le escaparon a mi esposo cuando vio partir a su hijo mayor conduciendo su propio automóvil por primera vez, y comprendo que ahora yo misma quizás le esté dando demasiada importancia al suceso.

Tres larguísimas noches más tarde, después de innumerables comentarios sobre mi hija, especulaciones y nerviosismos, después de no poder adaptarme a poner un cubierto de menos en la mesa, estoy de nuevo parada en la puerta. Mi hija regresa extenuada pero radiante, ojerosa (al menos yo lo percibo así), tan emocionada como el día que se fue. Saluda, hiperactiva, no deja de hablar, de contar detalles, no termina un relato para comenzar otro. La interrumpo un instante y le pregunto: ¿Nos extrañaste mucho? Ella me mira, sonríe y me responde con ligereza: “¡Ay, mamá, hemos hecho tantas cosas que no he tenido tiempo de echar de menos a nadie!”

Foto: Stockbyte/ Thinkstock

 
 
 
 
 
 

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