imagen anuncio
 
 
image for Los adolescentes y el alcohol

Los adolescentes y el alcohol

En los Estados Unidos, se recibe la autorización legal para consumir alcohol a los 21 años de edad. Por supuesto, solamente alguien que crea en cuentos de hadas puede imaginar que es en ese momento cuando los jóvenes deciden probar sus primeros cocteles o sus primeras cervezas. El alcoholismo entre teenagers es un grave problema que pone en peligro la salud de los jóvenes, les causa daños cerebrales irreversibles y aumenta las probabilidades de que participen en actividades delictivas, antisociales y sean víctimas de accidentes automovilísticos.

Numerosas organizaciones y entidades de gobierno luchan tenazmente por reducir el consumo de alcohol por parte de menores, y hacen énfasis en el papel de los padres en la prevención de ese hábito. A las familias les corresponde hablar con los niños con franqueza sobre los riesgos que implica el alcohol para la salud y establecer las reglas que sirvan de complemento a las leyes. Pero es preciso aceptar la realidad, y ante la alta probabilidad de que nuestros hijos terminen bebiendo al menos una vez, es importante inculcarles las ventajas de hacerlo de manera responsable, y esperar a que cumplan los 21 años sería demasiado tarde.

Un día sin equipos electrónicos

Una manera de lograrlo, aunque no sea aplicable en hogares donde esté prohibido por razones religiosas, es evitar demonizar todo lo relacionado con el alcohol: padres e hijos pueden educarse juntos en las culturas asociadas con las diferentes bebidas o incursionar en el fascinante mundo del vino y sus beneficios. Al presentarles una visión de moderación y disfrute, los jóvenes pueden empezar a comprender el contraste entre el arte de beber con mesura y la atrocidad de emborracharse hasta perder el control. ¿Y quién mejor que los padres para enseñarles la importancia de no beber sin comer, de distanciar los tragos, de no conducir en estado de embriaguez?

Existe una gran diferencia entre el uso y el abuso de las bebidas alcohólicas, y promover la abstinencia no ha demostrado ser un método muy eficaz contra el consumo por parte de los jóvenes y adolescentes. Podemos aprender mucho de otras culturas que consumen bebidas alcohólicas de manera civilizada y en las que no se tolera el hecho de beber en exceso. En esos grupos sociales, la educación sobre el alcohol empieza en el mismo hogar, y empieza desde temprano.

 
Foto: iStockphoto
 
 
 
 
 

Artículos relacionados

 
 
 

Comentarios