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Las expectativas ¿son manejables?

Los budistas dicen que la razón de ser de las frustraciones son los deseos porque éstos son casi siempre producto del ego. O sea, que cuando las cosas no se dan, nos sentimos defraudados porque el ego está herido. Pero, ¿cómo vivir sin esperar nada? ¿Qué tan manejables y reales son nuestras expectativas?

Más allá de cuál sea la filosofía de vida que prefieras, ni cómo definas tu espiritualidad, ¿quién no ha experimentado el mal sabor de sentir que no logró algo?

No se trata de que levites ni de que te conviertas en gurú, sino de que aprendas a vivir con tus expectativas, y más importante aun, ¡con los resultados! Toma nota:

Ponte metas reales. Cuando tengas un plan, asegúrate de que sea realizable y, sobre todo, obtenible.

Establece las reglas del juego y una estrategia lógica para alcanzar lo que te propones. Si es conseguir marido, por ejemplo, haz una lista de lo que quisieras que tenga y visualízalo a tu lado.

Haz algo. Aún no se han registrado muchos casos de matrimonios entre quien pide la pizza y el chico que hace el delivery (el amor no siempre toca a la puerta).

Explota tus recursos. Ya sea llamando a tus contactos para conseguir trabajo, meditando para relajarte, haciendo ejercicios para bajar de peso y sentirte mejor, abriendo un perfil en okcupid.com.

Y libérate. Let go, como se dice en inglés. Confía y deja que el universo provea lo que sea que te convenga en este determinado momento.

Con paciencia y fe podrás aceptar las consecuencias sin cuestionarte demasiado porque, desde un principio, te planteaste metas reales, porque le bajaste la intensidad a tus deseos y te liberaste de
lo incontrolable. La paz no es negociable. Las expectativas sí lo son.

 
Foto: Pixland
 
 
 
 
 

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