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Mi bienvenida al mundo de los podcasts

Cuando se escribe de tecnología, casi siempre se habla de las innovaciones más recientes, de los últimos adelantos o productos que se acaban de introducir en el mercado. Son menos las ocasiones que en los artículos se refieren a las tecnologías que pasan a ser obsoletas, pero que tuvieron su momento de gloria, o a la manera en que un sector de la población demora mucho más que los pioneros en hacer uso de las invenciones.

Salvo raras excepciones, puedo afirmar que yo pertenezco a ese grupo de “adoptadores tardíos”, unas veces por falta de tiempo y otras, de dedicación. Mientras veo a los chicos casi adolescentes que cambian sus teléfonos con frecuencia con tal de hacer uso de las “últimas funciones”, mis teléfonos sobrepasan sin dificultad el tiempo de los dos años de contrato.

Una de esas maravillas modernas que he adoptado solo recientemente son los podcasts. Siempre he sido una apasionada radioyente, tanto en la casa como en el carro, y también en lugares públicos. Y ya había empezado a escuchar mis programas favoritos en los sitios de Internet de las estaciones, e incluso empecé a oír los podcasts directamente online, con la ventaja de decidir yo los horarios y poder repetir y detener las transmisiones a voluntad. Solo hace unos meses (cuando me regalaron mi primer MP3 player, lo confieso) comencé a llevar, además de mi música, mis transmisiones radiales a todas partes, y ahora soy adicta a los podcasts.

La selección de contenido es ilimitada y la variedad, infinita: radio, video, humor, instrucción, enseñanza de idiomas, todo lo relacionado con el acontecer y la creación humana. Y encima de eso, muchos de ellos son completamente gratis. Aunque existen muchas maneras de llegar al contenido, ya sea mediante una búsqueda en Google o en el mismo sitio de Internet que los produce, la manera más cómoda es bajar el programa iTunes y conseguir desde su buscador el podcast que una desee. iTunes también permite organizar los programas y sincronizar el contenido con el MP3 player o pasar los podcasts manualmente. Me imagino a mis amigos geeks diciendo que acabo de descubrir el agua tibia, pero yo estoy muy feliz con mi “nueva” tecnología.

Foto: Jupiterimages

 
 
 
 
 
 

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