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Mis padres son humanos, ¡no superhéroes!

Quizás uno de los momentos más duros en la vida de un hijo es cuando cae en cuenta de que sus progenitores no son ni Supermán ni Batichica. Tienen talentos y defectos, como cualquiera. ¿Estás lista para afrontar la realidad de que tus padres son, al final de cuentas, seres humanos?

Seguramente no. Es más, tal vez ni siquiera te lo has cuestionado aún. Si haces una búsqueda en Internet, encontrarás infinidad de información sobre cómo ser un buen padre o una buena madre. ¿Pero y los hijos qué? ¿Existe un manual del hijo ejemplar?

Si ser padre ya es un proyecto de vida complicado, recordar que también somos hijos puede ser abrumador en ocasiones. Sobre todo, porque damos por sentado que como por seniority, papá y mamá deben guiarnos y enseñarnos y resolvernos la vida. Si hasta el momento habías preferido obviar este tema por no querer admitirlo o porque piensas que “mi mami es fuerte”, quizás debas hacerte estas preguntas, para evitar el shock:

  • ¿Estoy clara de cuáles son mis responsabilidades como hija?
  • ¿Sé que, por ley de vida, mis padres dependerán de mí en su vejez más que yo de ellos?
  • ¿Estoy lista para afrontar este cambio de roles?
  • ¿Soy justa a la hora de exigirles a mis padres?
  • ¿Cómo quisiera que mis hijos reaccionaran cuando sea yo quien necesite de ellos?

Una vez que halles respuestas, tal vez conversando con ellos directamente, al menos sabrás que lo que te inquieta sobre el cuidado de tus papás cuando envejezcan es cuestión de ley de vida. Ciclos de vida. Pero siempre recuerda que ellos también aman, lloran, necesitan, y, sobre todo, que son seres humanos de carne y hueso como tú.

 

 
Foto: Hemera
 
 
 
 
 

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