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10 preguntas trampa durante una entrevista de trabajo y cómo debes contestar

Acceder a una entrevista de trabajo te puede poner nerviosa, a tal extremo de no ganar la vacante. Para ayudarte a ir bien preparada ante un reto como este, Deborah Goldschmied, subvicepresidenta de Recursos Humanos de AT&T, te revela cuáles son esas 10 preguntas incómodas o mejor llamadas “trampa” y cómo contestarlas.

1. ¿Tienes intenciones de empezar una familia pronto?

“En estos momentos, estoy concentrada más que todo en encontrar un puesto que me rete a usar todas mis habilidades”. Desviar al entrevistador de la pregunta original evita tener que dar detalles acerca de tu vida personal fuera del trabajo.

2. ¿Tienes hijos?

“Si no le molesta, quisiera concentrarme en mis credenciales y cómo puedo ayudar a la compañía a lograr sus metas”.

3. ¿Con qué frecuencia necesitas tiempo libre para atender asuntos familiares?

“Mi enfoque en verdad es lo que puedo hacer por la compañía y creo que hablar de eso sería el mejor uso de nuestro tiempo el día de hoy”. Es una respuesta respetuosa y honesta.

4. ¿Crees que una mujer es capaz de atender a las exigencias de este puesto de trabajo?

La noción de que una mujer pudiese no ser capaz de soportar un trabajo, bien sea por limitaciones físicas o emocionales, es una señal de alarma que es posible que tú, como mujer, no quieras trabajar en este tipo de organización. De nuevo, si se trata de una compañía y puesto que te resultan interesantes, puedes desviarte de la intención de la pregunta y contestar: “Mi historial habla por sí solo: He manejado puestos de mucho estrés con anterioridad y estoy lista para volverlo a hacer en el futuro”.

5. ¿Te consideras una persona maternal?

“Soy justa al evaluar el desempeño y entiendo el valor de recompensar el trabajo excepcional”.

 

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6. ¿Qué tan determinada eres?

“Me considero una persona muy resuelta, determinada y apasionada acerca de hacer un buen trabajo. Esto también tiene que ver con lo que hago y mis deseos constantes por aprender y convertirme en una mejor empleada. Sin embargo, también sé lo valioso que es el trabajo en equipo en pro de la compañía y nunca me aprovecharía de alguien para aprobar un proyecto o conseguir un ascenso”.

7. ¿Tendrías algún problema con estar bajo el cargo de un hombre como jefe?

“En el ámbito de trabajo de hoy en día, no veo cuál es la diferencia entre estar bajo el cargo de un hombre o de una mujer. Respetaré a la persona desde el primer día y haré mi mejor esfuerzo. El sexo de mi supervisor no significa nada para mí, al igual que tampoco debería significar nada para mis subordinados”.

8. ¿Cuánto tiempo planeas trabajar antes de jubilarte?

“En estos momentos, hasta que me decida jubilar. No tengo planes en lo absoluto de dejar de trabajar temprano por ninguna razón en específico”.

9. ¿Cómo manejarías a un grupo de colaboradores hombres que estuvieran a tu cargo?

“Al igual que lo haría con cualquier otro grupo de subordinados: de forma justa y con un claro entendimiento de mis expectativas. Esto aplica a todas las personas, sean hombres o mujeres.

1o. ¿Alguna vez te has sentido víctima de prejuicios por ser mujer o latina?

“Siento que he recibido un trato justo en todos los cargos que he ocupado. Es decir, me han apreciado gracias a mi desempeño, resultados, compromiso y potencial”.

¡Responde con elegancia!

Y por supuesto, no podíamos quedarnos sin buscar respuesta a la pregunta estrella más incómoda de cualquier entrevista de trabajo¿Cuál es tu perspectiva salarial?

Ivannia Murillo, especialista en recursos humanos en Search Consultores Centroamericanos, explica tres panoramas en los que un entrevistador te podría consultar sobre tus aspiraciones salariales.

El primero, si eres una mujer desempleada o con nula experiencia, lo más correcto de responder es: “En realidad lo que me interesa es acceder a la oferta laboral que me estás dando, estoy dispuesta a escuchar la propuesta que tienes para mí”.

La segunda, es cuando una empresa te cita a una entrevista de trabajo sin que tú lo andes buscando. En este caso, el discurso ideal ante esta pregunta es: “Estoy dispuesta a escuchar cuál es la oferta”. Si la compañía insiste en conocer el salario que deseas percibir, lo conveniente es que aumentes un 25% al que actualmente ganas.

Y el tercer escenario es aquella empresa que coloca en su oferta el salario al que aspirarás. La especialista asegura que no tiene sentido que pidas más de esa suma porque es lo máximo que están dispuestos a pagar. Si por el contrario desconoces esa suma, lo recomendable es que te asesores, preguntes y accedas a los salarios mínimos que ofrecen en tu país por el puesto al que quieres acceder.

¿Ahora sí te sientes preparada para una entrevista de trabajo? 

 
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