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Retina display de Apple, ¿vale la pena pagar el precio?

Para los fanáticos de la tecnología pasar la noche despiertos frente a una tienda para poder ser de los primeros en lucir los últimos adelantos no es un problema. Lo mismo si perteneces a este grupo que si eres de las que piensa que los equipos electrónicos son más una herramienta que un fin, es bueno que te informes antes de adquirir un nuevo producto. Ahora Apple, puntera en el arte de deslumbrarnos con el lanzamiento de sus exquisiteces, acaba de hacer un nuevo alarde tecnológico: equipos con pantalla Retina.

Disponible primero en el iPhone y ahora en modelos de iPod, iPad en incluso la más reciente edición de la computadora portátil MacBook Pro, Retina display es una marca comercial de Apple que se refiere a pantallas con una resolución y densidad de píxeles tal altas, que es imposible distinguir los píxeles cuando se miran a una distancia normal (2,880 x 1,800 píxeles en el MacBook Pro), aunque cuando uno se aleja algo más la diferencia no sea tan notable.

En otras palabras, se trata de unas imágenes asombrosamente nítidas que dejan boquiabiertos a los competidores de Apple. Pero el privilegio de esa calidad tiene su precio… y como en todo lo relacionado con el chulísimo logo de la manzanita mordida ese precio es alto, muchos se preguntan si vale la pena invertir en aparatos con Retina display o si es algo exclusivo para los profesionales de edición de imágenes que pueden de verdad apreciar y encontrar utilidad en la diferencia. Quizás la respuesta esté ahora en una cuestión de preferencia y poder adquisitivo, aunque más adelante la nueva tecnología se imponga en todas las pantallas.

Si para ti el precio no es un factor decisivo, disfruta de la alta resolución, o al menos de la posibilidad de decir que la tienes. De lo contrario, las pantallas Retina de Apple todavía no son para ti. Compara todas las demás funciones y capacidades de la laptop, teléfono o Tablet que necesitas, en lugar de concentrarte solamente en el número de píxeles, estudia las reseñas de cada producto y compara los precios. ¡Tampoco se trata de que te cueste un ojo de la cara!

 
 
 
 
 
 

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