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Si tus familiares van a ser los babysitters de tus hijos…

Las familias hispanas tendemos a depender más que otras culturas de la cooperación de los parientes para lidiar con situaciones cotidianas o de emergencia, en vez de utilizar los servicios disponibles por los que, por lo general, es necesario pagar. Tanto es así, que incluso muchos de los latinos que vivimos en los Estados Unidos mantenemos esas costumbres, y todavía, por ejemplo, un gran por ciento de las personas de edad avanzada convive con sus familiares en vez de internarse en un asilo o un hogar de convalecencia.

En el caso del cuidado de los niños, también es común que este quede en manos de hermanos, tíos, abuelos o algún otro miembro de la familia, con el arreglo correspondiente cuando se hace con regularidad. Cuando necesitamos que alguien cuide a nuestros hijos, una que otra vez y por un periodo breve, tenemos la opción de pagar los servicios de babysitting, pero también un familiar nos puede hacer el favor. Pero el hecho de que alguien cuide a los niños sin cobrar no significa que estemos libres de problemas… ni que el cuidado sea completamente “gratuito”.

Cuando vayas a recurrir a los servicios de un babysitter de la familia, ten en cuenta lo siguiente:
• Tener lazos sanguíneos no garantiza tener las mismas costumbres, principios y modales. Sigue los mismos pasos y las mismas exigencias que si buscaras el servicio de un desconocido. Cerciórate de que la persona es capaz de velar por la seguridad de los niños y de que su personalidad se corresponda con la de los chicos.
• Periodo de prueba. No establezcas compromisos sin someter a la persona a un examen previo. Pon a prueba al potencial babysitter. A veces la simple observación de su comportamiento con los niños es suficiente, pero también puedes dejarlos solos unos minutos y ver los resultados.
• Deja clara tus exigencias. No des por sentado que todos tus parientes saben lo que te gusta y lo que no te gusta con relación a tus hijos. Establece lo que está permitido y lo que está prohibido.
• Habla de negocios… o atente a las consecuencias. Aunque algunas personas te pueden cuidar los niños sin interés, otras pueden tener un motivo específico. Llega a un acuerdo de intercambio con el familiar o prepárate a pagar el favor en otro momento.
• Por último, si necesitas que te cuiden los niños con frecuencia y habitualmente, es preferible que lo dejes de considerar un favor: establece un precio (en dinero o de otro tipo) para pagar el servicio.

Foto: iStockPhoto

 
 
 
 
 
 

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