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Tiempo para un cafecito

No es ninguna sorpresa que soy adicta al café. Puedo recordar cómo comencé mi primer día de kindergarten con un café con leche y pan. Estoy segura de que la bebida era sobre todo la leche con sólo un toque de café, pero para mí era auténtico y me alegró el día. Por lo general, soy una chica a la que le gusta su café Bustelo hecho en una cafetera tipo francesa, pero si el tiempo es escaso en la mañana yo tan rapidito voy a la cafetería local y gasto $5 en un capuchino. Pero si lo hago más de una vez a la semana, sale costoso. Así que he aprendido un par de trucos para acelerar mi dosis de la mañana.

-Si tienes una greca, puedes prepararla la noche anterior y ponerla en la estufa. De esta manera, por la mañana simplemente tienes que encender la estufa y se prepara mientras que te alistas. Usa un cronómetro para que no lo olvides y quemes el café (terrible manera de empezar el día).

-Si el café helado es más de tu estilo, prepara una olla grande y guárdala en el refrigerador. Así nada más tienes que añadir la leche y el hielo, y estás saliendo por la puerta en un dos por tres.

- Usa el tipo instantáneo. Incluso si prefieres capuchinos, te puedes tomar una taza preparada rápida en nada con Momento de Nescafé y  por solo $4.29.

- Para un buen deleite en el verano, congela una bandeja de hielo llena de café (también bueno para prevenir que tu café helado se diluya). Por la mañana, vierte un poco de leche de almendras en un vaso y a agregar el helado de café. ¡Delicioso!

 
Foto: iStockphoto
 
 
 
 
 

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