imagen anuncio
 
 
image for Cuando tus hijos se avergüenzan de ti

Cuando tus hijos se avergüenzan de ti

Al principio no entendí la alegría de mi amiga cuando me dijo que su hijo adolescente la había incluido como “madre” en su perfil de Facebook. Y tardé un poco en comprenderlo porque los míos no han llegado todavía a ese periodo en el que se sienten avergonzados por la presencia de los padres.

No me refiero a una vergüenza motivada por cuestiones graves de relaciones familiares, sino a una reacción transitoria que es, tal vez, la manera en que tratan de proteger su recién adquirida y relativa autonomía.

Es evidente que a mi amiga le agradó la aceptación, el no experimentar el rechazo que generalmente tiene lugar cuando los jóvenes están con chicos de su misma edad o piensan que sus amigos los pueden ver demasiado apegados a sus padres. Durante esa difícil etapa debes ser paciente y comprensiva, y no tomar su aparente disgusto por tus manifestaciones de afecto como algo personal. En general, hay muchas cosas que los padres podemos tener en cuenta para aliviar o sobrellevar el distanciamiento.

En primer lugar, debes respetar su espacio y respetarlos como individuos: suelta las riendas, pero al mismo tiempo demuéstrales que podrán contar contigo cuando te necesiten. Al menos en público, evita usar un lenguaje demasiado cariñoso y renuncia a los sobrenombres o apodos íntimos por muy encantadores que te parezcan. Deja los abrazos, besos, caricias y cualquier manifestación de afecto para cuando no haya ninguno de sus amigos presentes. Aunque debes ser firme y exigir que se respete la disciplina, en esta etapa es importante que no seas demasiado severa en los castigos, porque, por naturaleza, los adolescentes tienden a desafiar la autoridad, y eso los alejaría incluso más.

Por último, nunca te burles de ellos delante de sus amigos. Es duro verlos convertirse en adultos, pero si logras mantener una sólida comunicación y te vas adaptando poco a poco a sus necesidades, lo más probable es que en el fondo, ni tú ni ellos dejen de considerarse como mamá y bebés, y quizás hasta algún día alcancen suficiente madurez como para comentarlo en Facebook.

 

(foto vía)

 
 
 
 
 
 

Artículos relacionados

 
 
 

Comentarios