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Cuando tus hijos se avergüenzan de ti

3850715885_80b2932400 Al principio no entendí la alegría de mi amiga cuando me dijo que su hijo adolescente la había incluido como “madre” en su perfil de Facebook. Y tardé un poco en comprenderlo porque los míos no han llegado todavía a ese periodo en el que se sienten avergonzados por la presencia de los padres.

No me refiero a una vergüenza motivada por cuestiones graves de relaciones familiares, sino a una reacción transitoria que es, tal vez, la manera en que tratan de proteger su recién adquirida y relativa autonomía.

Es evidente que a mi amiga le agradó la aceptación, el no experimentar el rechazo que generalmente tiene lugar cuando los jóvenes están con chicos de su misma edad o piensan que sus amigos los pueden ver demasiado apegados a sus padres. Durante esa difícil etapa debes ser paciente y comprensiva, y no tomar su aparente disgusto por tus manifestaciones de afecto como algo personal. En general, hay muchas cosas que los padres podemos tener en cuenta para aliviar o sobrellevar el distanciamiento.

En primer lugar, debes respetar su espacio y respetarlos como individuos: suelta las riendas, pero al mismo tiempo demuéstrales que podrán contar contigo cuando te necesiten. Al menos en público, evita usar un lenguaje demasiado cariñoso y renuncia a los sobrenombres o apodos íntimos por muy encantadores que te parezcan. Deja los abrazos, besos, caricias y cualquier manifestación de afecto para cuando no haya ninguno de sus amigos presentes. Aunque debes ser firme y exigir que se respete la disciplina, en esta etapa es importante que no seas demasiado severa en los castigos, porque, por naturaleza, los adolescentes tienden a desafiar la autoridad, y eso los alejaría incluso más.

Por último, nunca te burles de ellos delante de sus amigos. Es duro verlos convertirse en adultos, pero si logras mantener una sólida comunicación y te vas adaptando poco a poco a sus necesidades, lo más probable es que en el fondo, ni tú ni ellos dejen de considerarse como mamá y bebés, y quizás hasta algún día alcancen suficiente madurez como para comentarlo en Facebook.

 

(foto vía)

 
 
 
 
 
 
 

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