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Los niños y las tareas del hogar

De visita en casa de una amiga que bien podría merecer una medalla por su labor como madre de tres niñas, de entre 9 y 15 años de edad, tuve la oportunidad de presenciar hace unos días una excelente demostración de repartición de tareas del hogar. En cuestión de minutos, esta heroína moderna consultó su agenda y, viendo que no daría tiempo para la ansiada salida de sábado por la tarde a un centro comercial, repartió con precisión las obligaciones pendientes entre sus tres hijas, su esposo y ella misma.

La admiré y me sirvió de inspiración, como le podría servir a muchas, para seguir insistiendo en mi propósito de que todos en mi hogar tengan asignadas sus tareas fijas, y estén dispuestos a participar en todas las adicionales que sean necesarias. No niego que un factor a mi favor es que me puedo apoyar en el ejemplo de mi esposo, y en el hecho de que ya hemos borrado las caducas fronteras que determinaban lo que correspondía a uno u otro sexo. Pero desde el pequeñín de menos de cuatro, pasando por la que se acerca a los 12, hasta mi esposo y yo… e incluso a veces el perro, todos tenemos que participar, porque, como repetían mi madre y mis abuelas “en esta casa nadie tiene esclavos”.

Pero en el caso de los niños, integrarse a las tareas domésticas no solo representa una gran ayuda, sino también una parte primordial de su educación. Los niños, como los adultos, tienen que sentirse necesitados como parte de su estabilidad física y emocional, quieren ser parte del “clan”. Y nunca es demasiado temprano para empezar a darles la oportunidad de aportar su granito de arena a la organización y los trabajos de la casa. Tanto algo tan sencillo como sacar la basura o ayudar a poner o recoger la mesa, así como otras actividades que pueden requerir más esfuerzo y responsabilidad, deben llegar a constituir motivo de realización y orgullo, al dejar de verse como una obligación indeseable.

Las tareas del hogar tienen que servir para desarrollar el sentido de la responsabilidad en los niños, para hacerlos sentirse competentes, para ayudarlos a formar su actitud ante el trabajo y también permitirles comprender cómo funcionan las cosas en el hogar y a sentirse parte de ellas.

Photo Credit: Jupiterimages

 
 
 
 
 
 

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