imagen anuncio
 
 
image for El niño hace más lo que ve hacer…

El niño hace más lo que ve hacer…

De la indiferencia o la burla ante las manifestaciones de afecto entre mi esposo y yo, mi hija ha ido pasando, poco a poco, a adoptar una actitud de contemplación. Cada gesto de cortesía, cada flirteo o cada frase amorosa, provoca que el brillo de sus ojitos se intensifique y aparezca una sonrisa de orgullo y admiración en su cara.

Y es que en el fondo, sé que está aprendiendo mediante la observación. Aunque muchas de las lectoras con hijas e hijos adolescentes me reprochen que se los recuerde, es algo inevitable: en estos años de transición a la adultez, los adolescentes tienen las primeras relaciones sentimentales, acompañadas de las primeras caricias y los primeros besos a sus parejas…y también los primeros conflictos y desencantos.

Al enfrentarse a un nuevo tipo de relación que hasta el momento solo han visto como espectadores (ya sea en el cine, la televisión, los libros o la vida real), los jovencitos incursionan en terreno desconocido y, los más sensatos, van aprendiendo con los golpes. Por supuesto, en esta etapa también es primordial la ayuda y la comunicación con los padres. Nadie conoce mejor que tú a tus hijos y debes encontrar los términos para un diálogo abierto que te permita aconsejarlos y guiarlos.

Pero, como asegura el dicho, el niño hace más lo que ve hacer que lo que le dicen que haga. Y predicar con el ejemplo es la mejor y más eficaz manera de que ellos busquen y fomenten en sus futuras relaciones el respeto, la capacidad de escuchar y la armonía. Al ver a su padre tratar a su madre como una reina, o a su madre manifestar el agradecimiento por los gestos de este, es poco probable que no terminen exigiendo tratar y ser tratados de la misma manera. Sólo me compadezco por sus futuros novios, a los cuales les esperan parámetros muy altos con estos pequeños príncipes y princesas.

 

 

 
 
 
 
 
 

Artículos relacionados

 
 

Comentarios