imagen anuncio
 
 
image for Palabras y palabrotas

Palabras y palabrotas

La primera vez que escuches a tus hijos decir una “mala palabra”, podrás reaccionar con desconcierto y con irritación, y tal vez hasta te sientas decepcionada. Seguramente te preguntarás dónde lo habrá aprendido, “si en esta casa nunca ha escuchado nada semejante”.

Pero esa faceta de su desarrollo no es motivo de pánico: debes considerar esas maldiciones o tacos como un efecto secundario, e inevitable, de su recién estrenada independencia y su incorporación a la sociedad como individuo.

Porque, honestamente, las malas palabras están en todas partes, y ellos siguen siendo en muchos sentidos aquellas esponjas que parecían recogerlo todo cuando eran pequeños. Desde las películas y canciones, hasta la comunicación entre adolescentes a través de los teléfonos e Internet, la presión del medio que los rodea y de los amigos es muy fuerte, y a esa edad es importante para ellos no sentirse diferentes.

Sin embargo, seguro coincidirás conmigo en que muchas veces la frontera entre las malas palabras y las buenas palabras es bastante borrosa, incluso más cuando se va de una región a otra o de un país a otro, aunque se hable el mismo idioma. También es innegable que en algunas circunstancias esos vocablos prohibidos pueden ser apropiados y muy útiles. Lo cual no quiere decir que debas permitirles a tus hijos que los usen a toda hora y en todas partes.

Tu misión es establecer los límites y, tanto en la casa y los lugares públicos, enseñarles a destinar las palabrotas al plano del lenguaje pasivo: no está de más que las conozcan, pero no tienen necesidad de usarlas. La buena literatura está llena de soeces bien empleadas, pero en medio de un vocabulario amplio y rico, y sería una aberración tratar de limpiar los libros para que suenen más decentes. Si logras que tus hijos enriquezcan su vocabulario a través de la lectura y la conversación, y los animas a buscar las palabras precisas para cada ocasión, en vez de empobrecer su léxico, las palabrotas van a ser una parte más de su cultura… aunque sea pasiva.

 

(foto vía)

 
 
 
 
 
 

Artículos relacionados

 
 
 

Comentarios