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La práctica del Yoga y la sexualidad, primera parte

La sexualidad es la parte más importante del Eros, es el conjunto de los instintos de conservación y de procreación y para los orientales es energía “prana” en estado puro. La sexualidad influye en el pensamiento, las acciones y el carácter.

Por esta razón, es importante mejorar la actividad sexual entrenando el cuerpo y la mente, para aumentar la fuerza vital y alcanzar una condición de bienestar general.

El yoga de la sexualidad reúne meditación oriental y fitness occidental , relaja, distiende y permite alcanza el control de los músculos sexuales.

Las “asana” ( posiciones de yoga) ssi se efectúan con regularidad , diluyen los bloqueos emotivos y mentales y las tensiones en las zonas del cuerpo en que se expresa la sexualidad, partes del cuerpo que a menudo están en contracción y duelen (entre éstas los glúteos, la última parte de la espalda, el pecho, el vientre y los genitales).

Además, los ejercicios tonifican los “músculos del amor” (diafragma pélvico y músculo “pubo–coccígeo”) que rodean los genitales y que permiten participar en el acto sexual con fuerza y habilidad.

También desde el punto de vista de la armonía interior, ofrece beneficios inmediatos. La práctica de este yoga extraordinario ayuda a concentrarse y a “escucharse “ en profundidad.

Enseña a observar el ritmo de la respiración y a volver a descubrir las sensaciones que suscita. Permite relajarse y redescubrir el placer del cuerpo que se libera de corazas y defensas.

Prestar una atención sana a los órganos sexuales es fuente de bienestar. Quien vive la sexualidad de forma satisfactoria es optimista, alegre, y expansivo.

La “química” del organismo y un sano equilibrio hormonal dependen también de la vitalidad sexual. Si trabajan bien, las glándulas sexuales producen hormonas que entran en circulación y actúan de manera beneficiosa sobre el organismo.

Entre las más importantes están las endorfinas, sustancias llamadas “del placer “ que atenúan la sensación de dolor y refuerzan el sistema inmunológico.La sexualidad inhibida, en cambio, provoca un “black out” energético, un bloqueo de energía que se descarga en el vientre y en los genitales, que se “acorazan” volviéndose rígidos e insensibles.

Foto: Alexandra Gómez®, Maestra de Yoga

 
 
 
 
 
 

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