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El ejercicio perfecto: correr por la playa

Uno de los “efectos secundarios” del saludable hábito de trotar o correr es la idea de no dejar de hacerlo en cualquier lugar al que vayamos. Así que cuando un corredor se va de viaje, además de estudiar los posibles recorridos o senderos en su lugar de destino, nunca falta en su equipaje un par de tenis y ropa deportiva. Y las vacaciones en la playa no son una excepción. Pero esa combinación perfecta del paisaje del mar, la arena, el sol y la brisa no son una tentación exclusiva de los corredores, y aunque no te veas en ese plan, puede que te sientas contagiada con su energía y decidas, entre margarita y margarita, probar suerte como atleta playera.

Como una estera o caminadora natural, las playas pueden ofrecer una amplia variedad de superficies para correr, con diferentes niveles de dificultad (arena más o menos compacta, planos más o menos inclinados, rutas más o menos cerca del agua, e incluso en muchas de ellas, como en Miami Beach, un paseo entablado de madera) y tiene la ventaja de que permite correr tanto con tenis como experimentar a hacerlo descalza y de paso crearte tu propia opinión acerca de esa tendencia.

Raqueta de playa

Antes de prepararte para correr por la playa debes tener en cuenta algunos consejos clave:

Protégete del sol. A menos que sea invierno o un día nublado, las mañanas o las tardes son la mejor hora, cuando el sol ha perdido fuerza. ¡Pero nunca dejes de usar bloqueador solar! Incluso en los días menos soleados, el reflejo del agua intensifica el daño en tu piel.

Cuídate las rodillas. Las superficies inclinadas no son muy favorables para las articulaciones de las rodillas. Si corres primero en una dirección y luego de vuelta, alternarás el esfuerzo entre las dos piernas; pero si tienes alguna lesión, aléjate de la línea de la marea.

Vístete adecuadamente. Usa ropa fresca y de materiales sintéticos que no acumulan el sudor. Evita los colores oscuros. No te debe faltar una gorra de correr, ¡y unas gafas deportivas!

No pierdas la noción del tiempo. En un entorno tan agradable, es muy fácil que te recrees tanto que corras más de lo que pensabas… y te olvides de que tendrás que regresar al punto de partida. Mide el tiempo con algún dispositivo o usa un punto de referencia.

Aprovecha el agua. ¡Termina la carrera con un baño en la playa! Después del enfriamiento y estiramiento, ¿por qué no refrescarte y completar la experiencia con un buen chapuzón?

 
Foto: iStockphoto
 
 
 
 
 

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