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La dieta de un día sin carne

Los cambios en los hábitos nutricionales deberían ocupar uno de los primeros lugares en los temas de los propósitos de Año Nuevo. Entre el fervor de dietas del momento y el impulso pasajero de dejar de comer un alimento o incorporar algún otro a tu plato, muchas tratamos de aprovechar la ocasión del “borrón y cuenta nueva” del calendario para tratar de ganarles la batalla a esas persistentes libritas de más.

Incluso tengo amigas que han sido vegetarianas durante alguno que otro enero, pero ya en febrero han regresado a las bondades del mundo animal. Yo, aunque me gustan y como muchas verduras, solo podría llegar a ser una absoluta vegetariana-carnívora, un concepto inventado por mí para definir a quienes logren combinar en su dieta lo mejor de los dos mundos. Sin embargo, sí he sido bastante constante con una rutina que puede ser más duradera y fácil de alcanzar: establecer un día a la semana de alimentación vegetariana, o puede ser que hasta vegan.

Como promedio, comemos alrededor de ocho onzas de carne diaria, el doble del consumo mundial y casi el 50% por encima de lo que recomienda el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Al renunciar a los productos de origen animal por solo 24 horas vas a reducir las grasas saturadas y, al mismo tiempo, diversificar las proteínas vegetales y explorar más opciones de verduras y hortalizas, muchas de las cuales también terminarán en tu mesa otros días de la semana.

Si disfrutas comer todo tipo de carne, otra ventaja será el gusto con que vas a morder el próximo pedazo de pollo, pescado o chuleta de cerdo que pongas en tu plato. Y quién sabe, tal vez te animes a comer sin carne con más frecuencia.

Foto: Stockbyte

 
 
 
 
 
 

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