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La dieta nórdica: una alternativa saludable

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¿Quién no ha escuchado hablar de los beneficios para la salud de la llamada dieta  mediterránea? Y es que el estilo de alimentación de los países de esa región, tanto al sur de Europa como al norte de África y el Oriente Medio, incluye en sus platos frutas, verduras, frutos secos y pescados grasos, así como aceite de oliva.

Esta dieta, además de ofrecer algunas recetas deliciosas que se hacen populares cada vez más entre los amantes de la buena mesa del mundo entero, se refleja en quienes la consumen en una baja incidencia de enfermedades crónicas, obesidad y afecciones circulatorias y cardiacas. Pero, ¿no les queda más remedio a quienes vivan en otros lugares y estén preocupados por su bienestar físicos que adoptar esos mismos hábitos? En muchos casos, si no les resulta imposible por la ausencia de muchos de los productos en sus mercados, implicaría gastos mayores para comprar alimentos importados que no se producen localmente. En el norte de Europa, los científicos de la Universidad de Agder, Noruega, han llevado a cabo una investigación para demostrar los aspectos positivos de la dieta nórdica, que podría constituir una alternativa para los habitantes de países fríos.

La alimentación tradicional de estas zonas norteñas, además de contar con una amplia selección de pescado como el bacalao, el salmón y el arenque, incluyen numerosas frutillas o bayas oriundas del norte de Europa, que son ricas en antioxidantes. Por otra parte, algunas verduras típicas de la zona, como las coles de Bruselas y otras coles similares, son fuente de vitamina K y también de antioxidantes. Si es cierto que los escandinavos no pueden cultivar olivos, tienen la variante del aceite de colza o el aceite canola, la versión más refinada y difundida, que ofrece beneficios similares a los del aceite de oliva… aunque sin el sabor característico de este. Pero si hablamos de sabor, en las regiones nórdicas se consume más la carne de caza, mucho más saludable que la de animales de granja.

Es poco probable que la dieta nórdica termine sustituyendo a la dieta mediterránea, pero como demostró otro estudio de la Universidad de Lund, Suecia, una dieta nórdica equilibrada que incluya también productos lácteos bajos en grasa, hace que se reduzcan los niveles de colesterol y la inflamación. ¿Te animas a probarla?

Recuerda consultar siempre con tu médico si vas a hacer cambios en tus hábitos alimentarios.

 
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