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La triste historia que se esconde detrás de esta foto

Cierra Lyn Fortner es una joven mamá de dos niños (4 años y 10 meses). Si miras esta fotografía, la percibirás como una madre dedicada a sus pequeños; sin embargo, no todo es lo que parece.

Hace unos días tuvo una experiencia en el supermercado. Según relata, al llegar a la caja a pagar sus compras, la cajera la felicitó porque parecía tener “todo bajo control” con sus niños.

“Te veo aquí todo el tiempo, tus hijos siempre andan guapos, se comportan muy bien y todo parece que lo tienes bajo control”, contó Cierra. En ese momento ella le respondió con una sonrisa nerviosa, pues estaba consciente de que su comentario no era tan cierto. Desde algún tiempo lucha por su vida, pues padece de depresión, enfermedad grave que afecta la parte física y mental. Quienes la padecen experimentan deseos de alejarse de su familia, amigos o incluso del trabajo. Además, les causa ansiedad, pérdida del sueño, apetito y falta de interés o placer por diferentes actividades, explican los expertos de Mental Health America. 

En su momento, a ella le complació saber que al menos hacia el exterior se percibía que hacía un buen trabajo, pero de camino a casa decidió compartir lo que realmente siente. Y su mensaje se hizo viral en redes sociales. 

Hoy estaba en Walmart haciendo mis compras semanales de viernes, cuando la cajera me dijo: “Veo que estás aquí todo el tiempo, tus hijos siempre están bien vestidos y bien portados, y que tienes todo bajo control”. En ese momento solo le agradecí y me reí porque eso está lejos de ser cierto, pero mientras manejaba rumbo a casa me di cuenta de que había mucho más que yo quería que supiera sobre mí.

Quiero que sepa que lucho con un trastorno de personalidad todos los días con ansiedad y depresión combinadas y he sobrevivido a dos intentos de suicidio.

Quiero que sepa que no siempre puedo levantarme del sillón para darles de comer a mis hijos algo más que pizza congelada y cereal.

Quiero que sepa que mi hijo llega tarde a la escuela tres de cada cuatro días porque suelo olvidar qué día y qué fecha es, a pesar del calendario para niños que tengo en la cocina.

Quiero que sepa que tengo momentos en que pierdo la paciencia y tengo que encerrarme en el baño a llorar.

Quiero que sepa que no siempre fui la mamá más activa porque solía trabajar 80 horas a la semana e ir a la escuela a tiempo completo y Jayce pasó muchos días y noches con sus abuelos.

Quiero que sepa que hace tres días que no me lavo el cabello y mis hijos llevan dos días sin bañarse.

Quiero que sepa que estaba tratando de apurarme para salir de ahí porque olvidé la pañalera en la casa y Brenton tenía hambre.

Quiero que sepa que, una vez que llegamos al estacionamiento, los niños “bien portados” decidieron pararse en el carrito, yo no estaba poniendo atención y a uno de ellos lo atrapé justo antes de que tocara el concreto.

Pero más importante, quiero que sepa que no tengo las cosas bajo control y tal vez nunca lo haga. No conozco a una mamá allá afuera que lo logre, pero todo lo que hacemos es por amor a nuestros hijos. Eso te hace la mamá perfecta y, a los ojos de nuestros hijos, definitivamente tenemos todo bajo control.

De una mamá exhausta a otra, lo estás haciendo genial. Llora si lo necesitas, deja que tus hijos se coman ese cereal y cuídate a ti misma siempre”. 

¡Definitivamente, no todo es lo que parece!

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