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Verdes, frescos, sabrosos… ¡guisantes! Si alguna vez pensaste que los guisantes eran aburridos, insípidos o muy simples, hoy te traigo algunas razones para que les quites esas etiquetas y trates a estas pequeñas joyas verdes como se logo icon for google plus

              
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Verdes, frescos, sabrosos… ¡guisantes!

Si alguna vez pensaste que los guisantes eran aburridos, insípidos o muy simples, hoy te traigo algunas razones para que les quites esas etiquetas y trates a estas pequeñas joyas verdes como se merecen.

¿Sabías que una sola taza de guisantes tiene menos de 150 calorías, pero rebosa de beneficios para tu salud? Además te aportan fibra, proteínas, vitamina K, manganeso y vitamina C.

Se venden en conserva, congelados, secos… Los que me conocen saben que una de mis frases es: ¡Siempre que puedas, consume ingredientes frescos! Por eso, cómpralos frescos en su vaina y no los desenvaines hasta el momento de cocinarlos. Eso sí, asegúrate de que las vainas sean firmes, de color intenso y aterciopeladas al tacto. Si puedes, lo ideal es consumirlos ese mismo día. Si no, guárdalas en una bolsita perforada en la nevera no más de cinco días. Si no los encuentras frescos, congelados estarán perfectos también, pero nunca de lata ya que los vegetales de lata sí pierden mucho de su nutrición, sabor y textura.

También se llaman arvejas o chícharos y, aunque puedes comprarlos todo el año, son un regalo de la primavera. En general, cuanto más pequeños, más jóvenes y, por tanto, más dulces. Están listos para usar simplemente sumergiéndolos en agua hirviendo por un minuto. Si no los usas inmediatamente, puedes congelarlos hasta seis meses.

A pesar de su color verde hierba, no se consideran vegetales, sino legumbres, y me encantan por lo versátiles que son. Van bien para acompañar un steak o cualquier plato de carne, en sopas, guisos, estofados, pastas, revueltos, cremas, salsas, salteados e incluso crudos en ensalada. Su sabor dulce añade un toque particular a cualquier plato, además de decorar con mucha gracia.

Casan bien con los sabores de pimienta negra, mantequilla, ajo, limón, menta, perejil, romero y salvia. Y con alimentos como almendras, zanahorias, jamón, cordero, champiñones, cebollas, queso parmesano, prosciutto, arroz y cebolleta.

¡Ya sabes que los guisantes no muerden!

 
Foto: iStockphoto
 
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