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Masajes con “happy ending” para mujeres. ¿Estás lista?

Los masajes con “happy ending” parecieran ser un mito o una leyenda urbana. Escuchamos de vez en cuando que alguien que no conocemos, generalmente un hombre, fue a hacerse masajes y terminó mucho más “relajado” de lo que esperaba, teniendo sexo con su masajista.

La serie Sex and the City dedicó un episodio a esta práctica, en el que la supersensual Samantha Jones intenta, sin éxito, tener sexo con un masajista bien hot, que se rehúsa a corresponderle.

A estas alturas sabemos que muchas cosas que pasaron en el show no suceden realmente en New York, o si suceden no son tan dramáticas o extravagantes como en la serie.

Pero cuando se trata de “happy ending”, podemos decir que los hay.

Solo basta con buscar un poco en Internet para encontrar historias y confesiones de mujeres jóvenes y no tanto, que se lanzaron a la misión de conseguir un masaje “sexual” y que lo lograron (pese a que en varios casos tuvieron que pasar por muchas “pruebas”).

Es decir, legalmente, muchos masajistas, aunque se muestren interesados (o excitados, con su pene erecto) no aceptan tener sexo con sus clientas porque no quieren perder su trabajo o arriesgarse a ser objeto de una demanda por acoso sexual o conducta inapropiada. Por eso muchos de ellos prefieren limitarse a hacer su trabajo profesionalmente y no cerrarlo con un “happy ending”.

Pero muchas mujeres se consideran con el derecho a tener ese servicio extraSegún las mujeres que experimentaron su “happy ending“, lo hicieron a través de una búsqueda exhaustiva que requirió, entre otras cosas, de lo siguiente:

. Apps: Algunas de ellas utilizaron apps de dating o de romance para encontrar un masajista interesado en sexo y así lograron su doble objetivo.

. Consultas personales: Otras, en cambio, hicieron consultas cara a cara para ver si el profesional estaba dispuesto a darle el servicio extra que ellas esperaban.

. Precauciones: Algo muy importante es que el lugar escogido y la persona que hará su “trabajo” para lograr un final feliz sea alguien que no las ponga en situaciones peligrosas. Es decir, que no las cite en un lugar inseguro o las lleve a un sitio donde prácticamente estén aislados. Porque si bien estas chicas buscan aventuras, también quieren que ese final sea feliz y no de terror.

Finalmente, estas mujeres salieron a la búsqueda de esta práctica sabiendo que era probable que las rechazaran más de una vez (como le pasó a Samantha Jones), pero convencidas de que ahí afuera hay alguien esperando por ellas para darles su merecido final feliz.

 

¿Te animas a probar la experiencia del “happy ending”?

 
Foto: iStock
 
 
 
 
 
 

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