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Razones por las que el matrimonio te está arruinando la vida

¿Creen que el matrimonio les está arruinando poco a poco la vida? 

Tantas mujeres que sueñan desde pequeñas con su vestido de boda y su fiesta de casamiento. Tantas mujeres que esperan ansiosas que su amado se ponga de rodillas y les pida matrimonio. Todo pareciera ser mágico…

Pero el matrimonio es mucho, pero mucho más que la fiesta de boda, el vestido, los anillos y la luna de miel. Eso es solo el comienzo y mucho de ello no tiene absolutamente nada que ver con lo que significa estar casado.

Sí señoras, la vida de casadas trae cosas hermosas, pero también requiere de enormes sacrificios, de numerosos altibajos y de verdadera comunicación, algo que lamentablemente falla en muchas parejas.

Así es cómo, con el paso de los años, muchos esposos (hombres y mujeres) terminan en situaciones miserables, sintiendo que el matrimonio acabó con la diversión, las risas, las aventuras y las mariposas en el estómago. Peor aun, para muchas mujeres el matrimonio termina convirtiéndose en una especie de rutina agobiante, que les va quitando energía y motivación día a día.

No es para asustarlas, pero el matrimonio puede “matarnos lentamente” si no ponemos límites o hacemos los cambios necesarios para sacar lo mejor de esta relación, a la que la mayoría de la gente accede voluntariamente y con mucho entusiasmo.

 

Estas son algunas de las formas en las que el matrimonio te está arruinando la vida:

1- Peleas diarias: Si tú  y tu pareja se la pasan a los gritos, agrediéndose el uno al otro, gritando o llorando, si cada vez que inician una conversación terminan hiriéndose los sentimientos o poniéndose tensos, eso es una clara señal de que el matrimonio está en un mal momento y de que tu salud emocional y física puede verse seriamente afectada por esta constante y estresante pelea. Ni hablar si hay violencia física o no hay respeto.

Todas las relaciones de pareja pasan por discusiones y situaciones difíciles, pero cuando la única forma de relacionarse es para atacarse, poco a poco uno se va deteriorando emocionalmente y termina no reconociéndose más. Perder la identidad en un matrimonio infeliz es algo lamentablemente más común de lo que pensamos, pero hay salida para ello.

 

2- Celos constantes: Tú te la pasas todo el día pensando que tu marido te engaña. O es él quien te reclama que le des explicaciones de cada cosa que haces, minuto a minuto. Los celos extremos son causantes de muchas discusiones y de mucha angustia. La salud también se ve afectada si te la pasas angustiada, ansiosa, triste y paranoica. Y no es para nada grato vivir así “hasta que la muerte” los separe.

 

3- Prioridades diferentes: Tu esposo quiere tener otro hijo, tú quieres volver a estudiar. O tu esposo quiere irse un año sabático a recorrer el mundo y tú quieres finalmente comprarte una casa. La gente crece y cambia, y pasa mucho en las parejas que cada uno de los miembros tiene prioridades y expectativas diferentes, tan diferentes que a veces terminan convirtiéndolos en extraños que quieren cosas absolutamente distintas y que no logran coincidir en nada. Con ello, llega la frustración, el enojo, las decepciones y otras emociones poco agradables que afectan la salud y que impiden avanzar en la vida. Así se crean esas situaciones en las que los dos se sienten atrapados e infelices en una relación que se convirtió en algo totalmente distinto a lo que ambos esperaban cuando dieron el sí en el altar.

4- Falta de amor: La mayoría de la gente se casa pensando en pasar el resto de su vida (o al menos muchos, muchos años) al lado de su esposo o esposa. Pero a veces el amor se va, o se convierte en algo más y la pareja pierde esa cohesión, esa unidad y por más terapia y esfuerzo que haya en reconectar, no hay nada más que hacer porque no hay amor. Quedarse en un matrimonio sin amor es algo que afecta a cualquiera, por más fuerte que sea. Muchas personas terminan siendo infieles porque no se atreven a salirse de un matrimonio ya sin futuro. Otras simplemente se centran en el trabajo o en los hijos, buscando escapar de tener que tomar la decisión de poner fin. Y eso es también una forma de hacerse la vida más complicada y menos feliz.

5- Chantaje emocional: Esto ocurre cuando uno de los dos en la pareja se la pasa con amenazas o creando culpas en el otro. El matrimonio no es una unión para repartir culpas ni para hacer del otro un “empleado” al servicio permanente. Si una de las dos personas en la relación se la pasa diciendo “si te vas me muero” o “te voy a hacer la vida a cuadritos si me dejas” o cosas parecidas que se escuchan por ahí, está claro que no es amor lo que los mantiene juntos y es muy probable que ambas personas sean cada vez más infelices si no cambian o si no ponen distancia.

¿Has pasado por alguna de estas situaciones? ¿Cómo las superaste?

 
Foto: iStock
 
 
 
 
 
 

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