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Adriana Ugarte, la actriz española al frente de “Parot” con una carrera imparable

Adriana Ugarte, la talentosa actriz española, nos presenta la última serie donde participa, “Parot”, ya disponible en Paramount+.

Se trata de un thriller político-social basado en la polémica anulación de la doctrina Parot por el Tribunal de Estrasburgo en 2013, una doctrina que limitaba o reducía las penas de los presos por trabajos y estudios, y liberó a casi un centenar de violadores terroristas y asesinos múltiples a la sociedad.

En él, Adriana da vida aIsabel Mora, una policía muy implicada en su trabajo. Junto a ella, en esta historia, también podremos ver al actor Michel Brown en el papel de  Roberto Plaza, un hombre que será condenado por un crimen y que más tarde será liberado por dicha doctrina. El resto del elenco está compuesto por Blanca Portillo, Iván Massagué, Patricia Vico y Nicole Wallace. 

Para conocer mejor a la intérprete española, no se pierdan la entrevista que les dejamos a continuación:

Siempre Mujer. ¿Qué nos puedes contar sobre tu personaje Isabel en “Parot”? 

Adriana Ugarte: Eel personaje que interpreto en “Parot”, Isabel Mora, es una policía que vive absolutamente volcada en su trabajo. No creo que tenga que ver simplemente con su nivel de responsabilidad o que sea un deber hacia la justicia, sino que creo que tiene mucho que ver con que su trabajo sea un lugar en el que ella se siente protegida y en el que se esconde de sus propios sentimientos, como nos pasa muchas veces, ¿no? El trabajo es un lugar en el que nos volcamos en una tarea y, de una manera frenética, al final agotamos las horas del día y tenemos menos tiempo de reflexión para ver cómo nos sentimos de verdad y asomarnos en ese lugar que, a veces, puede no ser tan agradable. La pena es que al no asomarte a esos lugares también te pierdes muchos momentos de disfrute y de tener una vida propia. Una vida que yo creo que es importantísima. Entonces, Isabel es un personaje que está volcada en su trabajo y que lleva como un mantra que ‘la ley es la ley’, para lo bueno y para lo malo. Ella está cerrada a seguir cualquier tipo de tratamiento de terapia que pueda hacer más liviana la carga del trauma que tiene desde los 16 años. Es un personaje que está atrapado en un caparazón enorme y que está convencida de que nunca podrá llegar a ser feliz. En este sentido, es un personaje que sufre mucho. 

S.M.: En la serie, tu personaje pasa por escenas muy difíciles, ¿cómo te preparaste para ellas?

A.U.: La verdad es que me preparo para todas las escenas más o menos de la misma manera. Me siento en un lugar muy tranquilo, las leo varias veces y luego en silencio dejo un poco que la escena me diga lo que necesita. Intento sentir dentro cómo sonaría ese momento y, después de aprenderme el texto muy bien y de sentir cómo podría sonar la secuencia, entonces, la dejo aparcada, llego al set y juego con mis compañeros, con el frío que haga, con el calor, con las malas pulgas mías, con las malas pulgas de quién sea, o con lo que sucede realmente en ese momento presente. Juego con lo que haya. Intento no tener marcado, ni predefinido lo que va a pasar en la secuencia porque en la vida uno toma una decisión y luego nunca es igual. Uno dice “no voy a dejar esta relación y le voy a decir las siguientes razones: esto, esto, esto y esto”, y luego llegas, te encuentras con esa persona, entras en casa, huele a la comida que siempre hacías los domingos por la mañana y entonces tu discurso cambia completamente, porque al final vivimos en un mundo que es profundamente sensorial y las emociones al final se ven transformadas por este mundo de los sentidos que apela directamente a los recuerdos. Entonces, bueno, eso es lo que hago: preparo el esqueleto y dejo luego que el esqueleto se maneje solo. 

S.M.: ¿Qué es lo que te atrajo de tu personaje? 

A.U.: ¡Me atrajeron muchas cosas! Me atrajo mucho el carácter y la manera soberbia de andar por la vida con una coraza para no encarar su miedo. Me atrajo que era una mujer que encerraba a una niña muy pequeñita y desvalida dentro. Me atrajo también esa chulería y esa manera de moverse por la vida porque en realidad es incapaz de tener el mínimo contacto auténtico con nadie. Entonces, esta cosa cómo tan construida y tan ficticia de ella me generaba muchísimo interés. Mi reto era ver qué tiene esta tipa debajo, qué se cocina. Y la labor de empezar a quitarle capas  y desnudarla, para mí era muy interesante. Me atrajo mucho desde el principio. 

S.M.: ¿A raíz de esta serie crees que se ha planteado más la pregunta de si la justicia es justa? 

A.U.: Sí, creo que es una de las preguntas y cuestiones que esta serie lanza a debate y creo que es muy interesante. También, creo que la justicia es la justicia y no se le puede pedir todo, ¿no? La justicia tiene unos límites y la justicia a veces está más acertada y a veces menos. Llega hasta donde llega. Lo interesante es ver cómo reaccionamos ante las limitaciones de la justicia. ¿La justicia a veces es ética? Para mí a veces no lo consigue, creo que hay una intención premeditada para que esto sea así y que existe un aprovechamiento de interés aunque quiero pensar que no. Quiero pensar, a lo mejor porque la vivo de cerca, que la justicia está en un lugar neutral y que intentan, con sus limitaciones, buscar las soluciones más apropiadas a la sociedad. Para mí, lo interesante es cómo reaccionamos ante las limitaciones de la justicia, cómo reaccionamos ante los resultados que a veces resultan no éticos. Y ahí existe una confrontación de nosotros mismos y de nuestro autocontrol. Creo que la solución no es tomar la justicia por nuestra mano, pero también entiendo, por qué yo no soy santa, soy un ser humano, que hay momentos muy límite y muy graves en los que probablemente, igual que la justicia, es limitada y el ser humano, también es limitado. Nuestro autocontrol es limitado y a veces podemos hacer cosas que se nos escapan. Entonces, bueno, pues sí creo que esto abre mucho debate. 

S.M. ¿Cómo definirías la serie? 

A.U.: Creo que es una serie que engloba varias temáticas al mismo tiempo. Habla de política, de la sociedad, de la cultura, de un momento histórico real, del mundo del trauma, de las proyecciones transgeneracionales y de las relaciones madres e hijas. Tambi´én, habla de madres, hijas y nietas, habla de la superación, de la frustración, de la confianza, de la ambición, de la competitividad… Creo que es una serie que une muchos ingredientes para plantear como espectadores, así que creo que es una serie completa y compleja. 

S.M.: ¿Cómo haces para desconectar de un personaje tan intenso como es este? 

A.U.: Pues intento hacer todo lo que puedo para desconectar, pero a veces no es muy fácil cuando llevas muchas semanas rodando un personaje con unos niveles de sufrimiento tan grandes y que no te son ajenos porque tú también eres un ser humano. Y hay muchas cosas que te identificas. Se empiezan a producir espejos entre el personaje y tú y acabas un poco psicológicamente agotada. ¿Qué cosas me ayudan? Pues volver a las cosas que me gustan, el ocio, la naturaleza… La naturaleza me ayuda muchísimo. Las personas que me rodean son personas que me conocen, que me quieren y que me saben sacarme del drama y decir, “venga ya fuera, ¡reacciona!”. Rodearme de personas que me espabilan, estar en contacto con los animales, hablar menos y mirar más, hacer cosas que tengan que ver con los sentidos, tocar cosas, probar cosas, comer, oler, cosas que tengan que ver con lo sensorial y no con lo mental, bailar, caminar, estar con niños… Esas cosas me ayudan mucho.

S.M.: ¿Cuáles son tus próximos proyectos? 

A.U.: El próximo proyecto será meterme de lleno en la promoción del ‘Lobo Feroz, la película que creo que estrenamos al final de este año junto con Rubén Ochandiano, Javier Guitirérez y Juana Acosta, Antonio Dechent, entre otros compañeros. También, terminar de rodar ‘Heridas’ para Atresmedia y descansar un poquito. Descansar un poquito, ¡eso me apetece!. 

S:M.: La serie ya la podemos ver a través de la plataforma Paramount + en EE.UU., ¿qué significa para ti que “Parot” haya traspasado fronteras?

A.U.: Me hace muchísima ilusión, la verdad, porque creo que los trabajos que haces con ilusión, que creo al final son todos porque si no no te embarcaran en ellos, tienes la intención de llegar al mayor número de personas posibles. También, es un riesgo porque a más personas que la ven, más personas que te puede hacer una crítica negativa y, ¡ojo!, te quedas ahí dando vueltas a la mala. ¡Es una capacidad horrorosa! Pero sí, hace mucha ilusión. Creo que a cuantas más personas lleguen los proyectos, de aquí para allá y de allá para acá, mejor porque al final todos aprendemos de todos, de lo positivo que hayas hecho y de lo negativo también. Creo que al final es un intercambio y que es bonito, es enriquecedor y creo que a todos nos puede ayudar.

S.M.: Aunque hoy en día con las plataformas digitales las series llegan a todo el mundo, ¿te gustaría en el futuro hacer alguna serie o película en EE. UU.? 

A.U.: Sí, no me importaría hacer una película o una serie en EE.UU, siempre que tuviera los ingredientes de una película que para mí fuera moralizante, emocionante, con un director que vaya a cuidar el producto y sabiendo que parte de mi familia o un poquito de mi familia me pudiera acompañar. Esto sería bonito. Es cierto que con los años el sueño americano va cambiando, es algo que te hace ilusión pero de repente cuando buceas en tu sentir te das cuenta de que al final lo que quieres contar es una historia emocionante en la lengua que sea, y que a lo mejor, ya no te va a hacer crecer más que sea un proyecto con más medios, más grandioso, más internacional o con un director más potente. Creo que al final lo que más te llena es el camino y el trayecto desde que empiezan los ensayos hasta que acaba la película y se estrene. Que sea un trayecto humano. Creo que al final ni la repercusión, ni el dinero compensan tanto como que sea una experiencia de verdad… ¡Humana!

FOTO: Valero Rioja

 
 
 
 
 
 
 

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