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Rashel Díaz celebra 25 años de carrera (PORTADA DIGITAL)

¡Rashel Díaz acaba de cumplir 25 años de un exitosa carrera profesional!

Para celebrarlos, la conductora se sentó con Siempre Mujer y recordó con nosotras sus comienzos junto a Don Francisco en “Sábado Gigante”, la salida de “Un nuevo día”, y el homenaje que “Despierta América” le hizo hace tan solo unos días.

Además la cubana nos compartió cómo es su vida fuera de los platós de televisión y todos los proyectos en los que está enfocada, como su línea de joyas, su marca deportiva que pronto lazará una segunda colección, y los cursos online que imparte con su esposo para emprendedores.

Desde la serenidad de sentirse realizada personal y profesionalmente, Rashel nos contó con mucha honestidad cómo se encuentra y qué la hace feliz durante estos días. ¡El ejercicio, el tiempo para ella y para su familia, o su fe, son algunas de las cosas que la mantienen radiante. No se pierdan la entrevista a continuación.

S.M.: Para comenzar, ¡felicidades por esos 25 años de profesión! Hace poco fuiste a celebrarlo a la que fue tu primera casa televisiva, ¿cómo recuerdas ese día para ti?

Rashel Díaz.: Fue hermoso y encantador. Sobre todo porque como bien mencionas, fue donde empecé y lo mencioné ese mismo día que estuve en “Despierta América”. Empecé sin ni siquiera saber en lo que me estaba metiendo. Yo era una joven de 20 años que recién llegaba de Cuba, llevaba solo un año y no sabía lo que era “Sábado Gigante”. Ni siquiera tenía la intención de trabajar en televisión, ni te puedo decir que hubiera sido un sueño de joven o de niña porque mi sueño había sido bailar flamenco y lo pude lograr, gracias a Dios. Me dediqué a eso mientras viví en Cuba, trabajé profesionalmente. En mi cabeza no pasaba ese sueño de ‘yo quiero llegar a la televisión’. Sin embargo, Dios quiso que llegara allí a través del flamenco, porque en un restaurante en el que trabajaba bailandí llegó una productora de “Sábado Gigante” y me ofreció empezar. Así comenzó todo. Pero al estar en este show con Mario, Don Francisco, él siempre me dio consejos y me fue llevando y guiando. Estuve allí 10 años y no paré de trabajar, de prepararme, de estudiar…

Estar allí ese día y regresar después de casi 15 años a Univisión, me dio mucha alegría, ya que pude ver a técnicos y productores que no veía desde hace mucho. La verdad es que fueron muchas emociones y recuerdo que empezaron a surgir una vez más. Fue una experiencia maravillosa que no voy a olvidar jamás. Un día espectacular y formidable para mí.

S.M.: ¿Cuál es el recuerdo que guardas con más cariño de tus primeros días en televisión?

R.D.: Más que recuerdo, es sensación. Yo era como muy inocente porque era un mundo que no conocía. Yo entraba como ‘¡Oh!, me quiero comprar mi carrito’ porque no tenía carro en ese entonces. Y cuando me dijeron lo que me pagaban, me dije, ‘¡qué bien!, me voy a poder pagar mi carro en poco tiempo. Ya voy a poder manejar el mío, ya no voy a tener que ir en guagua o en metrorail, ¡qué maravilla!’. Y como algo tan diminuto, tan esencial como el querer tener un carro, que creo que en este país es esencial.

Recuerdos tengo muchos, burlas de Don Francisco porque yo no sabía ni leer un pronter y porque tenía un acento cubano y él me recomendaba clases de dicción.  Aunque por el tipo de programa siempre estaba riéndose de las cosas que yo decía, me imagino que también por esa ingenuidad  que yo tenía, puesto que le respondía cada cosas que la gente me miraba y me decía, ‘¿cómo le respondiste eso a un hombre superreconocido?¨. Y yo decía, ‘¿¡en serio!?’; porque yo no sabía ni quién era él porque en mi país este programa no se veía.

Todos esos recuerdos y sensaciones me encantan. Y creo que, si no hubiese sido de esa manera, a lo mejor hubiese estado en otro lugar, no me hubiese desarrollado de la manera que lo hice, y a lo mejor no agradecería tanto lo que he alcanzado en 25 años como lo agradezco.

S.M.: ¿Cuál es el balance que haces de estos 25 años?

R.D.: ¡Uy! A mí me encanta todo lo que he vivido, me gusta mucho. Desde lo más difícil, hasta lo mejor pasando por  lo más duro. Te digo la verdad, la carrera que tengo, y lo digo muy certeramente, la tengo porque la he trabajado, la he sudado, me he preparado y he sabido esperar. Yo recuerdo, y esto es algo de los comienzos, que en aquél entonces las modelos, casi todas las que estábamos en “Sábado Gigante”, e inclusive, cuando veías a las mujeres en televisión, hacían calendarios. Y yo siempre decía, ‘yo no quiero hacer eso’. Muchas cantaban, actuaban y yo siempre, dentro de mi decía, ‘yo quiero hacer solo una cosa’, porque si es difícil hacer bien una cosa, ¡imagínate tres!. Entonces elegí ser presentadora y el periodismo. Cada paso que di fue pensado, tratando de rodearme de gente sabia, adecuada, que me podía dar grandes consejos de los que podía aprender. Por eso te digo que el balance que tengo durante estos 25 años fue sudado, fue trabajado y fue con mucho esfuerzo.

S.M.: Una de tus largas etapas fue la de “Un nuevo día”, ¿cómo recuerdas tu salida del programa?

R.D.: Yo creo que fueron muy lindos esos 13 años que trabajé ahí y una experiencia única donde hice de todo lo que se me ocurrió y donde todas las oportunidades que me ofrecieron siempre dije sí, le voy. Aunque a lo mejor eran cosas que yo le temía o que no eran mucho mi ambiente como por ejemplo los deportes, cuando me mandaron a los Juegos Olímpicos a Londres, después a la Copa Confederación, luego el Mundial. Yo soy antideporte de conocimiento, me gusta hacer ejercicio pero no soy conocedora de soccer y hay muy pocos jugadores que conozco. Pero yo le dije, ‘¡sí, claro!’. Si son oportunidades, no las puedo perder. Fue una etapa muy linda, pero yo si sentí que ya había llegado a su final. Es como cuando uno siente en su vida que ya llegaste al techo y la única manera de poder seguir creciendo es, abrirlo o comprarte un lugar más amplio. Yo ya sentía dentro de mí que ya tenía ganas de hacer otras cosas. Busqué oportunidad en la misma cadena pero, ya sabes cómo son las empresas, no hay oportunidades nuevas, ¡qué van a hacer, no se va a inventar algo para ti nada más! Y mira, cuando me dieron la noticia, y me dijeron que no me iban a renovar el contrato, yo les dije que no había problema porque yo también estaba lista para no firmar. 

Así que, gracias a Dios, la compañía y yo estábamos en la misma página y ya que no había otra oportunidad, me fui en paz, me fui tranquila y estoy muy tranquila. Yo en algún momento imaginé y me dije, ‘¿será que algún momento me caerá el veinte y a lo mejor me sentiré mal, y me dará la lloradera o algo?’. Y te soy muy honesta, con la mano en el corazón, nunca me ha dado y todos los días Dios me confirma, porque yo estaba lista para salir y buscar otros aires y emprender todo lo que tenía guardadito y puestecito en un cofre y sacarlo.

S.M.: ¿Y cómo es tu día a día ahora?

R.D.: Mira tuve varias etapas. Obvio que al principio fue eso de que voy a dormir, tengo sueño, me merezco dormir todo el tiempo que quiero. Pero, yo soy una mujer activa, siempre lo he sido, y eso me duró una semana. Después de ahí, no pude más porque soy extremadamente activa. Luego caí en eso de llenarme de cosas porque tenía tanta hambre de trabajar y de hacer cosas que había dejado a un lado. Pero es ahora cuando me siento balanceada realmente, ahora que ya han pasado 6 meses ya estoy normal (ja,ja,ja). No tengo ninguna ansiedad sino que ya tengo los proyectos que quiero tener. Seguir con mi línea de accesorios en la cuál seguimos trabajando Caro y yo, creando cosas nuevas. Ahora voy a sacar una línea de ropa deportiva, que ya es mi segunda colección, que había pasado mucho tiempo entre la primera y la segunda por falta de tiempo. Mi esposo y yo estamos creando una escuela online también para dar cursos para emprendedores, para mujeres, para hombres, para jóvenes y eso me tiene superentusiasmada. Una de las cosas que sentía en los últimos años era que yo le quería dedicar más tiempo a Dios por todo lo que Dios ha hecho en mi vida y en mi hogar y muchas veces no podía. Ahora estamos involucradísimos con el grupo de jóvenes y con el grupo de matrimonios, y me siento muy realizada, muy lista y como en paz porque estoy haciendo todo lo que yo quiero hacer.

S.M.: Te vemos que fenomenal, con un brillo especial en la cara, ¿qué estás haciendo para mantenerte saludable por dentro y por fuera?

R.D.: Siempre he hecho ejercicio, porque es parte de mi vida. Esa es la hora que me dedico a Rashel y que puedo dejar el celular. Esa hora y media que dedico al entrenamiento es como que me voy y no estoy. Entonces, cuando estaba en el programa,  iba al gimnasio pero iba en la noche y era agotador. La gente me decía, ‘¿cómo es que tú vas?’, y la verdad, que lo necesito. Olvídate de cómo luzco, yo mentalmente lo necesito. Cuando salí de todo, ya tuve tiempo para entrenar por la mañana, porque así empiezas el día activa y enérgica. Ahora voy en la mañana y mi marido y mis hijos me dicen, ‘¿en qué más te vas a meter, mamá?’. Estoy en el programa de 54D que comencé el año pasado en enero, me enamoré de él y ya nunca más lo he dejado porque es de alta intensidad y bajas mucho, he llegado a bajar 23 libras. Pero, también me compré la bicicleta durante la pandemia porque el gimnasio estaba cerrado y hago Pilates. Así que ahora trato de balancear entre los tres. Voy a 54 D todos los días, de lunes a sábado, también hago bicicleta y dos veces por semana Pilates. Lo que hago con mi horario, para que lo entiendas, es dividirlo en tres. Esto es un tip que para las mujeres lo van a amar y a lo mejor nunca lo han escuchado. Yo divido mi día en tres días. ¿De qué manera? Mi día uno es de 6 am a 1 pm y lo dedico a mí, siempre. Si tengo un facial, si tengo la manicura o el cabello, mi gimnasio lo meto ahí. Mi día 2, es de 1 pm a 6 pm, y ese día dos es para si tengo hacer entrevistas, reuniones a lo mejor con líderes que tengo, reunión de la línea o si tengo que salir a acompañar a mi hijo. Y ya de 6 pm a 10 pm, hago los entrenamientos míos que tienen que ver con Monat. Esto te permite una división y por supuesto, tener un balance de las cosas que quieres hacer.

S.M.: ¿Echas de menos la televisión? ¿Te gustaría volver a algún programa?

R.D.: Fíjate, ¡es tan loco! Te soy a ser muy honesta porque obvio que jamás quiero que piensen que no estoy agradecida con lo que he vivido porque al contrario, ¡esa soy yo! Tú no borras 25 años de tu vida como dándole a delete, no es así. Pero estoy en una etapa que me gusta determinar en mi tiempo lo que hago. El otro día hablaba con alguien, ella me preguntaba, ‘¿qué es lo más difícil que te paso en estos 25 años?”, y yo le decía, ‘no he tenido experiencias malas. Lo más difícil, quizás para nosotros los seres humanos es el tolerar, el no tener el control es un poco difícil y duro’. Yo quería crecer y el botón de la luz verde lo tenía otra persona, un ejecutivo, una empresa o alguien que llegaba nuevo. Eso era para mí era lo más difícil. Ahora mismo, me siento que el botón de la luz verde lo tengo yo, bueno Dios y yo. Si yo quiero hacer algo, lo confirmo y vamos, pues le damos.

Eso [de la televisión] no lo extraño. No extraño que otro me diga, a qué hora debo llegar, qué tengo que hacer, cuándo voy a pasar tiempo con mis hijos, cuándo voy a viajar con mi esposo, qué sueño puedo decirle que sí, que puedo publicar en mis redes sociales, ¡todo! A eso, no lo extraño en absoluto. Que me niego a la televisión, ¡no! Si llega un proyecto que vale la pena y que a lo mejor las condiciones pueden ser de acuerdo a la vida que yo quiero llevar y es algo que me va a hacer crecer profesionalmente, ¡sí! Pero para ir a un proyecto en el mismo nivel y me voy a volver a sentir como estancada, ¡no! No porque sea televisión lo voy a hacer, porque la fama nunca ha sido mi motor. Mi motor siempre ha sido sentirme realizada y servir de ejemplo a otra gente.

S.M.: Y por último, ¿dónde te ves en unos años?

R.D.: Yo me imagino en un lugar donde haya playa, mar, relajada, sentada, cuidando de mis nietos y con todas mis metas cumplidas. Me veo realizada y estoy segura que he ayudado a muchas personas. Uno de los sueños de mi esposo y mío, porque además es una promesa que le hicimos a Dios, es que gracias a él que nos permitió que nos encontráramos y pudiéramos crear un hogar en fé, saludable, en paz, sabio y tratando de hacer lo mejor posible, es poder llevar nosotros a otros matrimonios. Queremos a ayudar. Y si cumplimos todas nuestras metas, económicamente y financieramente, lo vamos a poder hacer.

Foto:

Enrique Tubio

 
 
 
 
 
 
 

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